Por Eduardo Nates López
¿Hasta cuándo va a jo…, Petro? Creíamos que ya como expresidente, descansaría y dejaría descansar… Pero nada lo satisface y nadie lo controla… (Ni la Alcocer, que decidió asentarse en Estocolmo, dedicada a la vida sabrosa, generando escándalos en bares de la capital sueca, según contó –un poco molesto- el embajador de Colombia en ese país). Al fin y al cabo, Gustavo Francisco está acostumbrado a atropellar la ley, los usos y costumbres de la comunidad, desde que “se especializó”, en el M19.
No reconoce el triunfo de Abelardo de la Espriella, porque el resentimiento se lo impide, y porque debe resultarle difícil creerlo, después de haber puesto todos los recursos del estado –que tan irresponsablemente maneja- al servicio de la campaña de su heredero.
Tanto Petro como Cepeda, se molestan cuando les enrostran la abierta participación de grupos subversivos en la campaña que, gracias a Dios, terminó exitosamente para Colombia. Hay testimonios irrefutables de actores armados impidiendo la circulación en sus zonas a quien no muestre el certificado de votación. Y amenazaron a la comunidad, si llegaban a aparecer votos por De la Espriella.
Creen que el pueblo se traga la información sin analizarla. Hay que entender que algunas personas se vean obligadas a aceptar presiones, por defender la vida. Pero, que por “arte de mafia” aparezcan muchas mesas de votación en zonas marginales, con el 100% de los votos por Cepeda, es una fábula difícil de creer… Más aún en un país tan polarizado políticamente y fracturado socialmente, de por mitad… (Aunque no creo en esta proporción, porque el “voto fusil” y la “compra descarada” la controvierten…).
¡No hay nada más harto que un mal perdedor!… Inventarse razones de supuesto “fraude” para no reconocer el triunfo del adversario, es una posición fastidiosa. En alguien que ostenta el título de presidente, alcanzado a través del mismo mecanismo, eso se ve ridículo…. Más aún, en unas justas democráticas que se desarrollaron con la mayor transparencia, ante millones de ojos. No es osado decir que las cifras electorales sí parecerían manipuladas, pero por quienes tenían la necesidad de perpetuarse en el poder. ¡Jamás por la Registraduría General de Nación!
La voluntad electoral del pueblo fue burdamente vulnerada con la irresponsable contratación estatal, el incremento insensato del salario mínimo y otras actuaciones intencionadas, hasta quebrar el estado, obligando a empleados y contratistas a votar por el candidato del gobierno, so pena de quedarse sin trabajo. Hay incontables evidencias de mensajes presidenciales y de altos funcionarios, nacionales y regionales, “insinuando” el voto, (Como lo hizo el presidente el día D, en una facha vergonzosa, con pinta de “camaján”, de gafa negra, mostrando su tarjetón marcado). Genera suspicacias que el presidente tuviera tanto temor de que se eligiera al candidato de la oposición… Tantas, que da para pensar: “Qué será lo que necesitan esconder…”
Ante la fuerza de las urnas y a remolque de su ventrílocuo Cepeda, le tocó aceptar y anunciar el empalme, en el que aparecerán las pruebas del latrocinio en que se convirtió el gobierno Petro y las pruebas de pactos inconfesables con el Clan del Golfo y las disidencias de las FARC, según lo divulgó Caracol, -convenientemente para el gobierno con la pauta publicitaria, después de elecciones-. Pero, al margen de esto, develan porqué la purga de más de 60 generales de la república y de decenas de oficiales, instigada por el inefable activista Iván Velázquez, que permitió el congelamiento de la fuerza pública, lo que materializó su “descafeinado” sucesor, Pedro Sánchez, que terminará, en 5 semanas, tan desprestigiado como su tocayo de España y por similares temas de corrupción. Por eso el presidente Abelardo acierta al anunciar una auditoria forense, en simultánea con el empalme.
El alivio que se siente en el país, porque la Izquierda no llegó al poder, es un bálsamo para la nación, que ha padecido un gobierno que intentó destruir todo y, aunque no lo logró, produjo mucho daño. Esperemos que Abelardo gobierne con su plataforma y con los “nuncas”, para que retome el rumbo y zanje la división y el odio entre ricos y pobres al que Petro dio mucho pábulo. Esta tarea es inaplazable.



