sábado, junio 20, 2026

Votar sin miedo

Por Juan Carlos López Castrillón

Gran parte de la estrategia comunicacional de las dos campañas presidenciales que hoy se disputan el poder terminó sustentándose en una misma herramienta: el miedo.

Por un lado, el miedo a la llegada del comunismo, que supuestamente se quedaría para siempre a través de una asamblea constituyente. Por el otro, el miedo al ascenso de un nuevo fascismo que cercenaría derechos fundamentales e instauraría una persecución vengativa contra quienes piensan distinto.

Sin embargo, gane quien gane, nada de eso va a ocurrir. Colombia no se va a acabar mañana. Tenemos un Estado de derecho sólido y una institucionalidad que ha demostrado, una y otra vez, su capacidad para defender la Constitución de 1991. Esto no es Venezuela ni El Salvador. Colombia no va a desmontar de la noche a la mañana su modelo de organización social ni su democracia, imperfecta pero funcional, sustentada en un equilibrio de poderes que sigue siendo referente en América Latina.

También contamos con un empresariado verraco, pujante e innovador, que continúa impulsando el crecimiento del país. Y, al mismo tiempo, hemos construido un sólido tejido de organizaciones sociales, comunidades activas y ciudadanos que no dudan en movilizarse para defender la libertad y el orden, tal como lo proclama nuestro escudo nacional.

Por eso, este domingo hay que ir a las urnas y votar sin miedo. Votar por el candidato que más nos convenza o, como suele ocurrir en las segundas vueltas, votar en contra de aquello con lo que menos nos identificamos.

Afortunadamente, en las elecciones presidenciales los colombianos votan, en su inmensa mayoría, por quien les da la gana. Pesan poco las recomendaciones de los jefes políticos y cada vez menos los intermediarios electorales.

Así que a votar y a esperar, después de las cuatro de la tarde, el preconteo que en pocas horas nos indicará quién será el próximo presidente de Colombia. Y, llegado ese momento, será fundamental respetar la decisión de las mayorías. Personalmente, como la inmensa mayoría de los ciudadanos, le creo a la Registraduría.

Veamos entonces el vaso medio lleno. Hoy termina la campaña más agresiva y polarizante de las últimas décadas. Mañana el sol volverá a salir para todos. Los colombianos regresaremos a nuestros trabajos, a nuestras obligaciones y a nuestras vidas. Las discusiones políticas de sobremesa, que tantas tensiones generaron entre amigos y familiares, comenzarán a quedar atrás.

La normalidad regresará y, por supuesto, tendremos un nuevo mapa político. Unos habrán ganado, otros habrán perdido, y nada más. Así funciona la democracia.

De manera que cero nervios. Votemos por quien queramos, con la tranquilidad de saber que el próximo mandatario estará obligado a convocar a la unidad nacional, a moderar su lenguaje y a gobernar para todos. Porque se puede ganar con el 50 % más uno de los votos, pero es imposible gobernar ignorando a la otra mitad del país. La experiencia reciente lo demuestra.

Posdata local: superadas las elecciones presidenciales, comenzarán a tomar forma los procesos políticos regionales del próximo año. Llegará la hora de las evaluaciones serias, y de contrastar los discursos con los resultados. Será el momento de superar las narrativas pagadas y los videos virales para examinar los hechos. Y, por supuesto, lo que ocurra en la política nacional tendrá inevitables repercusiones en cada municipio y departamento.

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