jueves, julio 9, 2026
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Unos daticos sueltos…

Por Eduardo Nates López

No es necesario “devanarse los sesos” para entender por qué en el Cauca, un departamento tan pobre y tan maleable políticamente, han hecho su agosto el “progresismo” y la explotación mal intencionada del resentimiento, indicativo que puede medirse en las elecciones y, antes de estas, en las encuestas y sondeos de opinión previos a las votaciones.

No vamos a hacer referencia a profundos estudios sociológicos y análisis históricos, que por cierto abundan en las bibliotecas públicas y privadas y en los anaqueles de universidades. Las interpretaciones de estos son tan variadas, como lectores haya.

Es obvio que un incremento salarial irresponsable frente a la oferta de trabajo, pero oportuno políticamente, (antes de unas elecciones), subsidios redistribuidos estratégicamente, anuncios exagerados de “decisiones favorables al pueblo”, reforma agraria con estridencias y “Expropiación Express” y muchas otras fórmulas mágicas publicadas de manera “quirúrgicamente oportuna”, abusando descaradamente del poder, produzcan sus efectos. Basta ver resultados electorales recientes y encuestas frecuentes, para oír lo que dicen los “beneficiarios,” quienes, de manera primaria, extienden la mano para recibir, sin pensar siquiera de dónde y cómo han salido los dineros. Eso poco interesa… “Recibamos y votemos” que la plata es del estado y lo que es del estado es de nadie…”

Ni siquiera lo que ha ocurrido en el vecindario, como el caso evidente de Venezuela, sirve de alarma para entender que sin empresa no hay trabajo, no hay impuestos y no hay recaudo para el estado ¡Y así, no hay finanzas públicas que aguanten! O será que ¿alguno de los lideres progresistas, está dispuesto a sostener que los venezolanos viven bien? O, mejor, ¿Hablamos de Cuba? O ¿de Nicaragua?

¿No seremos capaces de mirar un poco más allá de nuestras fronteras y repasar los procesos de Argentina, Chile, Ecuador, y otros ejemplos en países que en su momento creyeron esos “cantos de sirena” y ya vienen de regreso, con “el rabo entre las piernas” tratando de rearmar la estantería que el experimento derribó?

¿Será que tenemos que repasar con insistencia la feria de la corrupción que se ha instalado desde la Casa de Nariño, pasando por Ecopetrol, la empresa más importante de Colombia, el Congreso de la República y así, bajando por diferentes carteras e instituciones? Y ¿recabar en que jamás la deuda pública había llegado a niveles tan peligrosos como estar a punto de no poder pagarla? Y ¿repetir las advertencias de la Contraloría General de la República sobre el absurdo, vergonzoso y peligroso manejo de los recursos públicos? O ¿tendremos que felicitar a quienes determinaron suspender o aplazar el mantenimiento de los aviones de la Fuerza Aérea Colombiana, y así “facilitar” la muerte de 70 soldados de la patria? Y, ¿“Tranquilizarnos” porque ya sabemos –por declaraciones de uno de los participantes del magnicidio- que “la Segunda Marquetalia” (organización criminal tan amiga de un candidato presidencial) ordenó el asesinato del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay?

¿Nos vamos a quedar “frescos” frente a un panorama aterrador como el que acabo de describir, con base en las noticias de prensa de esta semana que pasó? Y ¿vamos a “aplaudir”, felicitar y elegir, a quien ofrece la continuidad de este régimen, mientras estamos sitiados en Popayán, por causa de los atentados subversivos?

Veamos la cifra escandalosa que publica El Tiempo, según la cual el irresponsable de Petro ha firmado contratos y convenios por $31 billones, con cabildos y juntas comunales, abusando de la “Ley del Plan, que la corte declaró inconstitucional, cuando ya el daño estaba hecho… Porque las obras no se ven ni en los resguardos, ni en las veredas.  Esta mala ejecución de lo público ha pasado nítida ante la mirada de los órganos de control, que hacen mutis por el foro, y es otra de las múltiples manifestaciones del pésimo gerente que es el impune Petro. Su proceder es constante… Así ejerció su nefasto periodo como alcalde de Bogotá, pero el mal era local. Hoy, como presidente ha logrado una metástasis que compromete la salud, la seguridad y la sostenibilidad fiscal de la nación. Por eso es muy extraño que algunos quieran que este sainete se extienda por 48 meses más….

¡No creo…!

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