Por Eduardo Nates López.
En mi caso, como columnista de opinión de tantos años y sobre tantos temas en este periódico, no sería comprensible para los lectores, dejar de hacer referencia al triunfo de Paloma Valencia Laserna en la Gran Consulta por Colombia, el pasado domingo 8 de este mes.
No solo se trata de reconocer la importancia de su gestión en el Senado, en los 12 años que ha ejercido ese difícil e ingrato oficio (especialmente para quienes no han llegado a esa posición a hacer negocios). A propósito de esto: No es raro oír a quienes esperan “cosas” o “dádivas”, -como obligada contraprestación de alguna decisión electoral- decir: “es que fulano –en este caso Paloma- no ha hecho nada por Popayán o el Cauca…” No ha hecho nada que se pueda comprar con dinero. Pero ha entregado su juventud, su inteligencia y su futuro, en el Parlamento Colombiano, a reclamar, principalmente a quien ejerce el cargo de Presidente de la República, su obligación moral de hacerlo con total transparencia y a entregar al país lo mejor de sí. Y, vaya pues, si este ejercicio presidencial petrista ha dado suficientes motivos a la opinión pública con los más variados escándalos y actos de corrupción de diversos tamaños (Nada menos que dos ministros presos, por ejemplo) con la peculiar característica que, cuando Petro era parlamentario, hasta los asuntos de menor cuantía, le parecían causal de reclamos de enormes proporciones, que llegaban a diario de su parte, hasta a pedir la renuncia del presidente de turno. Cualquier acción gubernamental era delictuosa y gravísima, hasta que él llegó al poder, y los convirtió en una práctica corriente y normal. Es decir: Muy mal cuando lo hacen otros, pero muy bien cuando lo hace él para él y su gobierno…
Y Paloma en un ejercicio de alta política, con gran valentía e inteligencia, se ha parado en el Parlamento, de frente, a exigir transparencia y pertinencia de los actos del gobierno. No solo en el Congreso. En la plaza pública también. Y, más aún, ha demandado decretos y leyes que considera lesivos para el país y para la economía nacional, logrando, en la mayoría de los casos, decisiones judiciales favorables de los tribunales, para detener los atropellos que, permanentemente, quiere aplicar el gobierno de Gustavo Petro, a la salud, a la educación, al sector empresarial y productivo, a quienes parece considerar sus enemigos. (Entre otras cosas, por ahí anda rodando el Decreto 174/26, que, agazapado en la tragedia del departamento de Córdoba y la costa norte, determina unos plazos absolutamente ilusos e ignorantes de la realidad administrativa, imposibles de cumplir, en un nuevo intento por implantar la “Expropiación Express”, cuando ¡ni siquiera son capaces de comprar lo que les ofrecen voluntariamente!)
No por nada, se ha dado el gran crecimiento de la opción presidencial de Paloma, que en su trance hacia la Presidencia de la República, ha entendido que la apertura de criterio y la capacidad de compartir con quien piensa diferente, es una circunstancia real del país y de la vida, que le amplía el horizonte político y pone en sus reconocidas manos limpias la posibilidad de corregir el rumbo que la extrema izquierda, en cabeza de Gustavo Petro, está queriendo imponer y que en Iván Cepeda encontraría el piloto preciso para conducirnos a gran velocidad, hacia una nueva Venezuela, al lado de la de verdad, la que ojalá pueda reponerse de la tragedia que le han traído 27 años de “Progresismo”. Me resisto a creer que haya tanta gente buena colombiana que no sea capaz de, por lo menos, mirar lo que pasó con Chávez y Maduro y está comenzando en Colombia, con Petro. (ya llevamos 4 años…)
Además el candidato Cepeda, tan afín a las FARC y tan afectado emocionalmente que estuvo con la suerte de alias Santrich, no ofrece nada distinto a prolongar la horrible noche que para la seguridad y la transparencia en el manejo de lo público, ha sido el gobierno de su mentor Petro.
Se siente crecer el entusiasmo por la candidatura de Paloma en todo el país. Con certeza, en este su departamento y su ciudad natal ¡la acompañaremos con su voto!


