Por Harold Mosquera Rivas
En el año 1994 Colombia llegó al mundial de futbol de los Estados Unidos como favorito, después de haber derrotado a la poderosa selección de Argentina en las eliminatorias sudamericanas para ese mundial, el 5 de septiembre de 1993, en el famoso cinco (5) a Cero (0), sin embargo, nuestra selección fue eliminada en la fase de grupos, después de recibir dos derrotas inesperadas y dolorosas, ante los Estados Unidos y Rumania.
Fue en medio de esos fracasos, que, en una entrevista televisiva, Maturana al ser preguntado por el fracaso de la selección, soltó la frase que lo inmortalizó en el mundo del futbol: “perder es ganar un poco”. En posteriores entrevistas, señaló que él no había inventado la frase, que era de Confucio y que también la había utilizado Shakespeare.
Por ese fracaso deportivo, en Medellín fue asesinado Andrés Escobar, una de los jugadores de la selección, que hizo un autogol en uno de los partidos que perdimos. Desde entonces, cada vez que una selección Colombia sufre una derrota, o que, en cualquier competencia, se fracasa, alguien recuerda la expresión del técnico de futbol.
Fue útil en la pasada elección presidencial de Colombia y por supuesto, en la eliminación ante la selección de Suiza, por disparos desde el punto penal en el mundial de futbol 2026. En la elección presidencial casi la mitad del país perdió, mientras que, en el mundial de futbol, casi todo el país perdió, pues tengo una sobrina que es mitad colombiana y mitad suiza, su padre, que es mi primo, es de Bahía Solano Chocó y su madre es una diplomática Suiza, en este caso, a pesar de tener el corazón dividido, como en las elecciones, al final terminó celebrando el triunfo suizo, pues allá vive y trabaja, con su doble nacionalidad.
Al final de cuentas, en el deporte, como en la vida, siempre hay que estar preparado para la derrota, pues no tendría sentido una disputa en la que la misma no fuera probable. Quien hubiera imaginado que Paraguay eliminaría a Alemania, o que la selección noruega de Halland, eliminaría a la poderosa Brasil de Neymar Junior, sin embargo, así sucedió y la historia dirá que, Suiza eliminó a Colombia y por ello, millones de colombianos lloraron desconsolados.
Aunque es casi seguro que, si hubiéramos ganado, la celebración habría sido de tal magnitud que al menos unas diez personas hubieran perdido la vida, en medio de los festejos. De tal forma que, sacrificamos millones de lágrimas, pero salvamos al menos diez vidas. Perder es ganar un poco.
Ahora enfrentamos el dilema de ver a la selección argentina como la única del continente que clasificó entre las 8 mejores del mundo y quienes tenemos sentimiento latinoamericanista, apoyaremos a los hermanos gauchos. Esperando que repitan la hazaña de hace cuatro (4) años y se alcen de nuevo con el título de capeones mundiales, esperando que en su celebración no haya muertes que lamentar. A nosotros nos toca seguir nuestro destino, recordando la frase del cantante argentino Sandro: “al final, la vida sigue igual”.


