Por Sigifredo Turga Avila
Agradezco a mis queridos lectores su comprensión por mi prolongado silencio en nuestro diario El Liberal. La verdad, se ha debido al interés de avanzar en el conocimiento y prácticas que desde la economía solidaria contribuyan para que se optimice el servicio de aseo en lo ambiental, lo social y lo económico. Ello nos ha robado los tiempos que dedicamos a escribir. Espero no volverme a ausentar.
Quiero iniciar nuestro tema de hoy recordando un comentario que me hizo una ciudadana habitante de un barrio popular. Me contó que, por momentos en su casa fallaba el suministro de energía repitiéndose el incidente de manera mortificante; situación que la obligó a pedir ayuda a la CEO, empresa prestadora del servicio. Cuenta que rápidamente fue atendida y le aclararon que se presentaba esa situación debido a los fuertes vientos que vienen presentándose, puesto que los cables externos a la casa vibraban generando esos aislamientos momentáneos pero que, el trabajo que hicieron fue efectivo ya que no se le volvió a presentar la deficiencia.
A continuación le pasaron la cuenta de lo que costó el servicio, que superó los 200.000 pesos, pagables en una sola cuota o descontables en la factura mensual por cuotas. Ella como consumidora responsable cumplió con dicho pago.
Recapacitando después sobre lo que contó la señora, caímos en cuenta que esa atención recibida fue para resolver un asunto del sistema del servicio y no de algo causado por el consumidor, lo que da para concluir que fue un cobro injusto. ¿A cuánta gente puede estarle pasando lo mismo ingenuamente?
¿Qué puede estar pasando con la CEO y los sistemas aplicados en los servicios que presta a la comunidad?
No es un secreto que en la comunidad de Popayán se está presentando una amplia suma de reclamos de consumidores que progresivamente van pasando a etapas de demandas ante jueces y tribunales de justicia contra la CEO.
El martes 7 de julio, fuimos testigos de que se reunieron ciudadanos quejosos del servicio de energía en el Parque Caldas en horas de medio día, para compartir sus experiencias personales relacionadas con cobros que consideran ilegales.
Algunos se quejan de que la empresa CEO durante varios períodos no hace la lectura mensual de consumo, que se espera cumpla por ley, pero termina cobrándoles según supuestos promedios elevadísimos indemostrables, porque efectivamente en el recibo de cobro de varios meses promediados no aparece ninguna lectura.
Existen no pocos casos de usuarios que se quejan porque la empresa les cobra por dos contadores inexplicablemente.
Ojalá no sea cierto que haya cobros por atrasos de 3 años, llegando facturas hasta por encima de 50 millones de pesos para consumidores de las clases más populares.
Hay personas que piden explicación del porqué cuando la empresa va a revisar el caso en físico por alguna reclamación presentada, la CEO no respeta el derecho constitucional y natural que tiene el reclamante para que se estudie su caso y va cobrando un costo de revisión, no importando siquiera que el error sea cometido por la empresa y no por el usuario, como pasa con la doble facturación.
Expresan personas quejosas que hay recibos que evidencian inconsistencias para aceptarlos como válidos debido a que dan códigos QR para pagos inexistentes.
Algunas personas comentan que les han supuestamente resuelto el problema ante su solicitud hecha verbalmente o por escrito pero pasado un mes les llega un cobro más elevado.
Por lo visto es un número muy grande de receptores del servicio afectados, que van poniéndose de acuerdo para aplicar un mismo plan integrador, exigiendo justa solución bajo un software guía.
Como lo hemos expuesto en otros momentos, somos imperturbables defensores de que se fortalezca el sistema empresarial en el Cauca y cuando recomendamos ajustes y mejoramientos en la acción empresarial, no lo hacemos quedándonos identificando el problema, a manera de criticones, lo cual es perder energía y tiempo.
Siempre pensamos en identificar la solución y nos atrevemos a recordar que no es una buena acción empresarial para su crecimiento y fortaleza aplicar la audacia de aprovechar las ventajas que se tengan por ser el único o el más fuerte. Todo lo contrario, la CEO puede demostrar en su actuar, que está al servicio y para beneficio de la gente y que puede evitar cobros como el de las reinstalaciones o las revisiones, lo cual le sirve para fortalecerse y crecer.
A veces la gente no paga su factura a tiempo que se fija en la factura porque no tiene con qué y se le añade otro problema mayor como el de una multa. Ante eso no es presentable que para ello ofrezcan la CEO un sistema financiero que hace el crédito que “le resuelve” el problema al consumidor. Eso es indigno.
Para rematar, es curioso lo que viene ocurriendo con los servicios públicos domiciliarios en Popayán. Hasta hace muy pocos meses, el cobro del servicio de aseo lo hacían en la factura del acueducto municipal de Popayán, de tal manera que, para viviendas rurales o suburbanas, pues no llegaba el cobro del agua dado que se sirven de acueductos propios de tipo rural. Por supuesto que tampoco allí se cobraba el servicio de aseo, que tampoco hoy se presta, pero por aquello de la magia de los negocios, ahora aparece en el cobro del servicio de energía.
Es plenamente evidente, aunque no pase el servicio de aseo por dichos hogares, quedó ese consumidor obligado a pagarlo bajo la misma amenaza de que si no paga tal factura entonces será multado. ¿Qué les parece queridos lectores?


