El presidente Gustavo Petro sancionó la ley que conmemora los 440 años de fundación de la ‘Ciudad Promesa’ y rinde tributo a la patrona del país, elevando a 19 el número de días feriados anuales en el territorio colombiano.

En un hecho que combina el fervor religioso con la tradición legislativa, el Gobierno del presidente Gustavo Petro sancionó formalmente la ley que declara el 9 de julio como día festivo de carácter nacional. La medida se adoptó como un homenaje oficial a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, considerada la patrona de Colombia según la tradición católica, y como un reconocimiento a la historia del departamento de Boyacá.
Aunque la firma del decreto presidencial se efectuó a inicios de esta semana, los detalles del documento se conocieron públicamente este jueves, en medio de la agitada agenda política nacional marcada por el desarrollo de las elecciones presidenciales.
El origen de este nuevo día de descanso remunerado no es reciente, sino que corresponde a un largo y consensuado trámite al interior del Congreso de la República. El proyecto de ley fue presentado originalmente en el año 2024 por el representante a la Cámara Wilmer Yair Castellanos, integrante del partido Alianza Verde. La iniciativa legislativa nació con el propósito expreso de vincular formalmente a la nación a los actos conmemorativos del municipio de Chiquinquirá, al cumplirse los 440 años de su fundación histórica.
El municipio de Chiquinquirá, bautizado popularmente en Colombia como la “Ciudad Promesa”, se ha consolidado históricamente como uno de los centros de peregrinación y devoción mariana más importantes de toda la región andina.
Al quedar consagrada la fecha en la normatividad, se debió aplicar la conocida “Ley Emiliani” (Ley 51 de 1983), la cual traslada la mayoría de los feriados nacionales al lunes de la semana siguiente. Debido a esto, el impacto en el calendario laboral es inmediato, convirtiendo el próximo lunes 13 de julio en el nuevo puente festivo del año.
El municipio de Chiquinquirá, bautizado popularmente en Colombia como la “Ciudad Promesa”, se ha consolidado históricamente como uno de los centros de peregrinación y devoción mariana más importantes de toda la región andina. El decreto sancionado por el Ejecutivo fundamenta la creación del festivo en tres hitos fundamentales para la comunidad boyacense: la conmemoración de los 440 años de su fundación, la celebración de los 216 años de su constitución formal como villa republicana acaecida en el año 1810, y el cuadragésimo aniversario de la histórica visita apostólica que realizó el papa Juan Pablo II a territorio chiquinquireño en julio de 1986.
El texto oficial reza textualmente: “Declárase el Día Nacional de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, que se conmemora el 9 de julio de cada año, como día festivo de carácter nacional”. Asimismo, el articulado de la ley aclara de forma explícita que la jornada de descanso es de obligatorio cumplimiento en toda la geografía nacional, lo que otorga el derecho a un día de descanso completamente remunerado para la totalidad de los trabajadores colombianos, cobijando sin distinciones tanto a quienes laboran en el sector privado como a los servidores del sector público.
El camino de este proyecto en las células legislativas demostró una inusual unificación de criterios en un Congreso habitualmente polarizado. Tras superar sus primeros debates en la Cámara de Representantes bajo el impulso de los sectores independientes, la iniciativa aterrizó en el Senado de la República de la mano de la legisladora oficialista Jahel Quiroga. En la cámara alta, la propuesta avanzó con fluidez y recibió el respaldo multipartidista de bancadas de izquierda, centro y derecha. En su último tramo por la plenaria de la Cámara, la ponencia estuvo a cargo del representante del Partido Conservador, Luis Miguel López, un congresista de conocida filiación católica que defendió la importancia de salvaguardar las tradiciones culturales y espirituales que dan identidad a la base de la sociedad colombiana.
Con la entrada en vigencia de esta nueva ley, Colombia modifica su calendario laboral y pasa a completar un total de 19 días festivos anuales. De esta cifra global, un total de 16 celebraciones se acogen al sistema de traslados, transformándose automáticamente en los tradicionales “puentes festivos” que extienden el descanso habitual de los fines de semana. Esta particularidad legal y el incremento de las jornadas libres ubican al país sudamericano en una posición destacada a nivel global, situándolo en el puesto número diez de la lista de naciones con mayor cantidad de días feriados y de descanso obligatorio en todo el planeta.

Mientras los sectores comerciales y turísticos proyectan los beneficios económicos que los puentes festivos suelen generar en las economías locales y hoteleras del país, las autoridades locales de Chiquinquirá manifestaron su beneplácito por la sanción presidencial.
Para los líderes comunitarios y las autoridades eclesiásticas del santuario boyacense, la declaración de este Día Nacional representa un espaldarazo definitivo para el turismo religioso, garantizando que cada mes de julio miles de feligreses de todas las regiones del país puedan desplazarse de manera masiva y segura a renovar su fe ante el lienzo renovado de la Virgen, fortaleciendo el patrimonio inmaterial y la memoria histórica de la nación.


