jueves, julio 9, 2026

Afinar la puntería…

Por Eduardo Nates López

Por supuesto, no se trata de ubicar un objetivo humano para dispararle con arma de fuego… Esta expresión tiene otras acepciones que significan, por ejemplo: ubicar a quién pedirle algo concreto, con buen tino, para lograr lo pretendido.

En nuestro caso, se trata de precisar las pretensiones, el objetivo, y “dispararle” al nuevo gobierno, sin distorsiones de politiquería y resentimientos sociales, desde “trincheras” serias. Hay que pedir acciones realistas, con resultados alcanzables en tiempo record. Todos sabemos que la situación del Cauca no da espera. Estamos en cuidados intensivos, dando los últimos estertores, pero todavía es posible devolvernos la vida, como lo han ofrecido Abelardo De La Espriella y José Manuel Restrepo.

Petro, que hizo del gobierno un ejercicio en el que sobresalió la corrupción en las entidades públicas a todo nivel, está aterrado, porque dentro de tres semanas, se abrirán esas oficinas, convertidas en madrigueras… Por eso alucina anunciando demandas contra la elección de De La Espriella, cuya legítima credencial ya está  en sus manos. Por ello, es acertado cancelar el tal empalme y entrar a por la limpieza y la desinfección, el 7 de agosto. De igual manera, se impone que la posesión sea en una guarnición militar para salir de ahí, con la tropa, a desalojar de la Casa de Nariño al indigno Gustavo Petro, a quien se le acabó el tiempo y, a pesar de todos sus esfuerzos, no pudo destruir a Colombia. ¡Que nos salvó Abelardo… nos salvó!… ¡No hay duda!

Como lo he repetido muchas veces: por suerte, aquí no hay politiqueros intermediarios pretendiendo lucrarse de esa conexión, tanto porque la campaña ganadora no lo permitió, como porque en este departamento tan subyugado por la izquierda, fueron (puedo decir fuimos) pocos quienes alzamos las voces en medios escritos y hablados, clamando la terminación de este viacrucis que aún estamos transitando. Por lo anterior, el llamado a ser el interlocutor apropiado con el nuevo gobierno es el sector gremial. Un sector gremial y empresarial unido, sin sobre-protagonismos, para que el equilibrio social y económico generalizado sea el sano propósito. ¡No hay un gremio más importante que otros! Cuando todos estamos tratando de sobrevivir en el naufragio, todos tenemos que nadar cogidos de la mano, tratando de alcanzar la orilla. Hay que sentarse en una mesa común, sin cabeceras ni preferencias, a priorizar proyectos y propósitos que se consideren inaplazables.

Del lado del nuevo gobierno también debe existir el sano propósito de acertar. Es indudable que hay prioridades pero no todas pueden atenderse al tiempo. Se oye decir que “… el gobierno entrante tiene identificadas las urgencias desde hace 6 meses… Que viene trabajando en ellas y que el plan para esta zona está listo…” Pero esto no será válido sin la sana discusión social, protagonizada en la región, con sus voceros naturales y no por voces aisladas emergentes, circunstancialmente bien ubicadas, por buenas que sean las intenciones.

Aunque puede ser parcialmente cierto que a los tres departamentos (Valle, Cauca y Nariño) nos agobian los mismos problemas, no sería equilibrado socialmente (y menos políticamente), que se analicen en bloque, por pertenecer al llamado “Suroccidente Colombiano”. Con franqueza hay que decir que, aunque haya rasgos comunes y gran fraternidad, es tarea del gobierno escuchar a cada uno de los departamentos hermanos en su propia voz y convenir con cada uno sus prioridades. No cabe discusión sobre que el sector industrial del Valle del Cauca es más importante que los de Nariño y Cauca. O que Nariño, con su estratégica -pero difícil de manejar- frontera con el Ecuador, tiene circunstancias propias. O que el Cauca, con su tramo de carretera Panamericana (que soporta toda clase de vejámenes y bloqueos, principalmente por comunidades indígenas), o la improductividad de su tierra, debe ser tratado diferencialmente. Pero, la seguridad, -¡nada menos que la seguridad!- rural y urbana, los cultivos ilícitos y la minería ilegal, son factores comunes que nos agobian a los tres hermanos.

¡En fin, que reinen la unión, la cordura y la esperanza! ¡Pero que refresque cuanto antes!

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