lunes, abril 20, 2026
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Persecución interminable…

Por Eduardo Nates López

En un nuevo episodio de su reconocida irresponsabilidad, Petro pretende prohibir las exportaciones de carne y de ganado en pie, para poder golpear una de las actividades que más aporta en el panorama productivo nacional: La ganadería. Por supuesto, no esgrime ninguna razón veraz ni análisis válido que conduzca a la cuestionable decisión. Al contrario. Aduce argumentos que atropellan el principio básico del mercado que es la Ley de Oferta y Demanda. Además, parece que ni siquiera lo había comentado con sus compañeros de gabinete, pues, la cara de la ministra de Agricultura en el video de la alocución presidencial, es muy diciente -aunque ya debería estar acostumbrada a las sorpresas que a diario le propina el presidente-. Es evidente la carrera que emprendieron diferentes despachos ministeriales para buscar elementos con los que puedan prefabricar (en este caso, “posfabricar”) razones que sirvan para sustentar la caprichosa decisión…

Petro, no tuvo ningún empacho en manifestar que las exportaciones mencionadas “disparan la inflación”… ignorando (o escondiendo a propósito -que es peor-) que una de las causas determinantes del incremento de la inflación es su alza oportunista del salario mínimo, en una absoluta improvisación politiquera. No es la exportación de carne ni de ganado, pues lo exportado (30.000 toneladas y cerca de 230.000 reses) nunca alcanzaría a generar escases alguna ¡en un país con un inventario ganadero de treinta millones de reses! (Lo exportado es solamente el 0,76% del hato nacional). Y refuerza su falsedad, el presidente, diciendo que ¡”se están exportando hembras”!… Cuando la verdad es que entre 230.000 animales exportados, salieron 6.217 hembras (el 2.7%), a Venezuela, precisamente con el propósito de apoyar la colaboración de Colombia, con la famosa “zona binacional” inventada por el gobierno Petro. Es oportuno recordar aquí que gracias al “inolvidable” gobierno de Chávez y su heredero Maduro, el hato ganadero venezolano pasó de 18 millones de reses a escasos 7 millones de reses, actualmente. ¡Lo que podría pasarnos con Cepeda!

Otra información importante sobre el asunto es que los cortes de carne que se exportan (equivalentes al 6% de la res) son los que pueden pagar consumidores extranjeros, lo que permite que los precios de los excedentes –que se quedan en Colombia- puedan situarse al alcance de los estratos medios y bajos, aquí.

Donde sí debería actuar la autoridad gubernamental es frente a los comercializadores de carne, estableciendo un control oficial de precios, pues estos intermediarios aprovechan los anuncios gubernamentales equivocados -como este- para subir el precio general de la carne… Y quien acaba pagando las alzas son los estratos bajos (que el presidente Petro, tanto dice defender…). Tampoco olvidemos que en el negocio ganadero existe otro renglón igualmente afectado por el descontrol: la producción de leche, cuyo precio oficial, en muchos casos, está bastante por debajo de los costos reales de producción.

Como si lo anterior fuera poco, los ataques injustificados del gobierno a la ganadería se dan también por otros flancos, como el absurdo incremento de los avalúos catastrales y los impuestos prediales impagables, en casi todo el país, acompañado del alza en otro servicio imprescindible en la ganadería como es el transporte, cuyo encarecimiento -por el alza en los combustibles- afecta fuertemente la cadena productiva.

No es comprensible que a esta actividad productiva fundamental en la economía, tan extendida a lo largo y ancho del país y desarrollada por ciudadanos de todos los estratos sociales, mayoritariamente pequeños productores ganaderos, se le persiga con tanta saña y de diversas formas (sin olvidar los decretos que expiden y reexpiden, conducentes a una “Expropiación Express”, atacando un principio fundamental de la democracia: el respeto a la propiedad privada).

Obviamente, tal como la mayoría de los colombianos, los ganaderos estamos esperanzados en que el próximo gobierno cese los ataques económicos, jurídicos y de diversos ordenes, con los que, a pesar de estar en sus últimos meses, Petro sigue persiguiendo irracionalmente esta actividad. Por supuesto, el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie y muchos otros gremios han rechazado el exabrupto politiquero de prohibir las exportaciones.

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