martes, mayo 19, 2026
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El rol de la psique en la decisión del voto

LENNY Z. PITO BONILLA @CreaciónpsicologíaXXII

Nuestra compleja psique en su entramado entre emociones y pensamientos es fundamental, tanto en la elección electoral como en de decisión final del sufragio. Conocer su proceso nos permite actuar en forma más consciente y en concordancia con nuestros propios valores o deseos sobre el presente y el futuro del país.

Sufragar es en apariencia una acción puramente racional, sin embargo, en realidad esta enraizada en nuestra estructura y funcionalidad psicológica. Las emociones de baja como de alta vibración, el pensar y la visión que tengamos del mundo, moldean nuestra perspectiva política sin tan siquiera darnos cuenta.

Todo período electoral genera una variedad de sentimientos influenciados por factores internos, acordes con condiciones psicológicas, experiencias y expectativas. La responsabilidad individual entonces no solo es ejercer el derecho y el deber de votar, sino comprender lo que experimentamos a nivel mental, porque ello es un faro iluminador en las cruciales decisiones que tomemos frente al voto.

Consideremos además, que una cosa es votar en condiciones generales de estabilidad social y otra bajo la presión de la fuerte crisis actual en el calendario electoral colombiano, ya que en colectivo buena parte de la población vive en un estado emocional de incertidumbre, miedo, desconfianza, ira, dolor, tristeza, desesperanza e inconformismo.

Emitir el voto parece simple, pero es complejo si consideramos la combinación de condiciones internas, moldeadas por posiciones frente a los candidatos: Personalidad, planteamientos, enfrentamientos, peleas cazadas, hoja de vida, capacidad para conectar emocionalmente, empatía o carisma. Ahí aparece la confrontación entre la razón y las emociones, en el juego del entendimiento sobre lo fundamental, incluyendo lo emocional.

No permitamos que los traumas del pasado, la adrenalina del presente, la visión sesgada, los radicalismos, el prolongado conflicto armado o la mente con su tendencia a cerrarse, influyan de manera determinante, aunque sutil, en nuestra decisión final. Procuremos que nada nuble nuestro pensamiento racional y equilibrio interno. Y, evitemos ser susceptibles a un candidato con el que conectemos solo emocionalmente, aunque el sexto sentido y la razón nos indiquen otra cosa.

El miedo tiene bastante poder en la elección, por lo que un tema neurálgico es la seguridad pública. La ira e impotencia ante la sensación de que las cosas están mal, voltea la mirada hacia lo social y lo económico. O la salud tan debilitada, ocupa el objetivo de sacarla de cuidados intensivos. De otro lado, la esperanza o la alegría ante una nueva oportunidad, movilizan al cerebro y al corazón hacia la candidatura con la que más se identifican, la que mejor presenta un futuro esperanzador.

La interacción personal, la influencia de los medios de comunicación social y las redes sociales son también determinantes, así que la inteligencia interpersonal tiene su papel. La imagen estratégica que ofrece cada campaña, es otro aspecto que despierta emociones e identificaciones.

La invitación es a que consideremos todos estos aspectos y su influencia sobre nosotros, porque lo fundamental es votar amparados bajo la mayor información, formación y conciencia.

Al cierre de las agitadas campañas en silencio, soledad y calma, tomemos distancia y démonos el tiempo para conocer y, sopesar las propuestas, reflexionar, llegar acuerdos entre emoción y razón, escuchar a la intuición, usar el intelecto, gestionar el sentir con inteligencia emocional y elegir lo que en conciencia consideremos la mejor opción considerando: Antecedentes, experiencia, plan de gobierno y coherencia.

El papel de nuestra dimensión psicológica es básico a la hora de votar, un acto puramente individual, intransferible, íntimo y secreto. Saber y tener control de todas estas influencias nos hace más autónomos y empodera como ciudadanos. Comprendamos que nuestro voto suma, aunque lo sintamos insignificante, es un valioso aporte, nos engrandece y ofrece tranquilidad de conciencia. Tengamos la convicción de que las grandes transformaciones, siempre comienzan con pequeños actos individuales.

Recuerda que como votante tienes una responsabilidad contigo mismo y con la sociedad, que va más allá de dar tu voto. Permite entonces que tu poderosa capacidad de raciocinio te guie y decide la propuesta con la que te identificas, igual que si fueras a adquirir un bien muy significativo o a definir algo fundamental para tu vida. Evita abstenerte, pero ¡no votes a la ligereza! El desafío es hacerlo en forma consciente, lógica, sin coacción y en calma.

Finalmente, dirigente a la mesa de votación vibrando en paz interna, seguro de ejercer tu libre albedrio, sin presiones de ningún tipo, recordando que el voto es secreto y, por lo tanto, al final la relación es entre él y tu conciencia, entonces cuídalo como el tesoro que es.

por favor colaborarme subiendo a la web,,,, gracias mil

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