sábado, septiembre 19, 2026
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Vergonzosos resultados…

Por Eduardo Nates López

Los resultados de las famosas pruebas Pisa tienen en conmoción al mundo entero por tratarse de un fenómeno que afecta muchas aristas del desarrollo humano de todas las latitudes. Los expertos manifiestan de manera contundente que se trata de una “tragedia económica y social”. Por supuesto, la preocupación de los resultados correspondientes a Colombia nos debe llevar a los análisis propios y a la urgencia de los correctivos.

Para no entrar en la discusión de los detalles numéricos de los índices -que la mayoría de lectores conoce- solo hagamos referencia a la conclusión central: Que la juventud ¡Ya no quiere pensar! Es decir: “Ya no hay que pensar, porque las pantallas lo hacen por nosotros…”

Felipe Barrera, un científico e investigador colombiano, estudioso del tema de la pertinencia de la educación a nivel mundial (Profesor en las Universidades de Harvard y Vanderbilt), en reportaje de Mauricio Reyna, asegura que lo grave de los resultados de PISA, es que muestran que: “el desarrollo analítico y el saber cómo…” ya no interesa… Eso es problema de los aparatos…

¡Colombia se ubica en la mitad de abajo de la tabla de resultados mundiales! Es decir, que “Somos mediocres entre los mediocres” desde 2006. Barrera dice que, para él, una de las causas principales del problema radica en los profesores, que “no quieren aprender nada nuevo de lo que les toca enseñar y que tampoco se preocupan por el método de enseñanza. También detecta otro agravante del problema en la segregación entre educación “pública y privada” en donde, como era de esperarse, la peor parte la lleva la educación pública…

Obviamente, el tema confluye en que los sindicatos de educadores, en los países desarrollados, tienen un poco más de conciencia de su función educadora, pero en Colombia no. Irremediablemente, llegamos a Fecode, organización sindical colombiana cuya politización es indiscutible y esa es su mayor preocupación.

¿Cómo podemos esperar algo de una organización, que en vez de permitir la evaluación de los maestros, (a lo que se niega furiosamente), o de proponer novedades académicas y pedagógicas, prefiere dedicarse al proselitismo político y girar, del patrimonio de sus afiliados, 500 millones de pesos para la campaña de Gustavo Petro? ¡Eso fue un escándalo mayúsculo! ¿Qué podemos decir de una organización política izquierdista como esa, cuyos emblemas publicitarios aún hoy son los más caducos: La Hoz y el Martillo o la foto del Che Guevara, con su cachucha revolucionaria de los años 60s, en vez de ser, aunque fuera, un libro cerrado?

Dada la indisoluble y directa relación entre Educación y Desarrollo, hay que esperar la reacción del gobierno De La Espriella, de clara estirpe desarrollista, para enfocar la solución a esta crisis que cada país debe abordar de manera particular.

Lo más dramático es que la calidad de la educación en el país, cada vez será peor. Por ello, de continuar por la senda trazada por el ideologizado sindicato en que se convirtió Fecode, en 2030 la calidad de la enseñanza será mala entre las malas. Ningún avance significó la asignación de las competencias de la educación a municipios y departamentos y la tal certificación por alcaldes y gobernadores. Solo fungen como nominadores y administradores de la nómina porque sobre contenidos, currículos e investigación, nada dicen. Su relación con el boyante sindicato es económica: ascensos, cesantías, traslados, permisos sindicales, dotación, salud extensiva a hijos, nietos, doble jubilación, etc. Es decir un estado de bienestar para los docentes y sus regímenes excepcionales, donde sigue siendo un anatema la evaluación al docente y exigir resultados de calidad de lo que le trasmiten a la juventud colombiana.  Es una lástima esta realidad que lastra hacia la pérdida de oportunidades a nuestros jóvenes, porque salen con un papel que dice “Bachiller”, en el límite de la mediocridad en matemáticas, comprensión de lectura y el resto de materias requeridas para competir en el mercado laborar. 

¡Imposible que otros protagonistas principales de la crisis como los jóvenes, no colaboren con la solución, quitándole, aunque sea un rato, sus ojos a las pantallas y dedicarse a algo elemental, instintivo y natural como pensar por sí mismos!

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