sábado, septiembre 19, 2026
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Consciencia y Transgresión 6

Por: Javier Orlando Muñoz Bastidas.

Las subjetividades contemporáneas están fundamentadas como colapso. El colapso no es una característica ni una consecuencia del sistema integral de dominación, sino que es lo que lo fundamenta.

El sistema integral de dominación es un sistema de colapso; y desde ahí configura la subjetividad como una conciencia de sí depresiva e impotente.

Tal vez sea importante preguntar por qué se dio una transferencia inconsciente de un sistema de dominación fundamentado en la positividad, acompañado del precepto de sanación, a una consciencia del colapso como afirmación de una impotencia de sí. Los sujetos están rendidos, lo saben y lo aceptan, y desde ese colapso construyen una consciencia de sí impotente.

Del cansancio al colapso; del rendimiento a estar rendidos; de la positividad a la impotencia.

Pero lo importante es que es un desplazamiento de transferencia implícito; ni siquiera es simbólico, sino que se asume como el doble de la positividad. Es un nuevo nihilismo de dominación en el que los sujetos intentan estar bien con todas sus fuerzas, desde la sensación de que ya no hay nada que hacer; que se trata de vivir en el intento porque de todas formas no hay alternativa.

El punto es que el dispositivo pasó de la violencia a la consciencia de la propia impotencia. La consciencia de la propia impotencia es el desarrollo último y superior de un dispositivo de dominación que no deja de perfeccionarse.

Por supuesto que esa consciencia del límite y de la impotencia siempre ha sido parte de los sistemas de cognición; desde el triste y evidente concepto de finitud, pasando por el de humanidad como el lugar del error, hasta el de sujeto como noción de una autonomía imposible. Pero la diferencia con la concepción de colapso como el fundamento de una consciencia de sí impotente, es que funciona como dispositivo de la consciencia misma. De la incomplitud fundamental al colapso como impotencia hay un desplazamiento en el que se elimina toda posibilidad de transgresión.

La consciencia de una impotencia de sí desde la que se expresa una positividad como como supervivencia nihilista, es el fundamento de un colapso integral.

Hasta hace muy poco se planteaba la necesidad de la superación del capitalismo; después se afirmó que no se trata de superarlo, sino de buscar alternativas poscapitalistas, pero ahora, en la subjetividad del colapso, se asume que la impotencia es substancial al sujeto y que no hay ninguna alternativa. Es el triunfo mismo del capitalismo como colapso de sí mismo; sólo que el colapso capitalista no lo elimina, sino que lo absolutiza.

El triunfo del capitalismo es el colapso de sí mismo.

Tampoco se trata del advenimiento del último hombre porque éste no quiere ninguna transgresión superior, mientras que el sujeto del colapso se afirma en su propia impotencia.

El proyecto de übermensch se considera políticamente incorrecto desde la consciencia de la propia impotencia. Pero la verdad no es que el übermensch sea imposible, sino que se hizo imposible desde el colapso integral.

Lo imposible es un dispositivo de dominación que se administra desde la consciencia de un colapso fundamental, en el que se impide una creación de sí superior y transgresora. Lo imposible es lo que aún no se ha podido crear en la afirmación del caos como potencia infinita. El colapso, por el contrario, es la afirmación de lo imposible como impotencia fundamental.

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