Padre Jesús Fernando Vega Muñoz Pbro
Hermanos, el Evangelio de este domingo nos presenta la parábola del trigo y la cizaña. Jesús siembra buena semilla en nuestros corazones, pero el enemigo también siembra cizaña. Muchas veces quisiéramos arrancar todo de inmediato, pero el Señor nos pide paciencia: ‘Dejen que ambos crezcan juntos’. Esto no significa aprobar el mal, sino confiar en que Dios sabe juzgar y dar tiempo.
Hoy, en Colombia y en nuestros municipios, vemos cómo se siembra cizaña de violencia, odio y división. Pero nosotros como cristianos no estamos llamados a responder con más odio, sino a mantenernos firmes en el Evangelio, siendo sembradores de paz, reconciliación y esperanza.
Cuando nuestra fe madura y nos fortalecemos con la oración, somos capaces de reconocer lo que nos aleja de Dios y, con su gracia, arrancar de nuestro corazón la cizaña del pecado, del rencor, de la envidia y del egoísmo.
Pidamos al Señor la gracia de ser trigo bueno en medio del mundo, que no permitamos que la cizaña sembrada por el enemigo eche raíces en nuestra vida. Caminemos siempre de la mano de Dios, confiando en que el bien tiene la última palabra.
Mañana es 20 de julio, Día de la Independencia de Colombia. Hoy elevamos una oración por nuestros gobernantes para que sean guiados por la luz del Espíritu Santo. Que ninguna cizaña sembrada desde fuera hiera nuestra convivencia, sino que gobiernen con rectitud, buscando la paz, la reconciliación y la unión de todos los colombianos.
Porque somos hijos de Dios, habitantes de una tierra bendita, consagrada al Sagrado Corazón de Jesús y a Nuestra Señora de Chiquinquirá. Que esta fecha renueve nuestro amor por Colombia y nos recuerde que, más allá de las diferencias, estamos llamados a caminar juntos con fe, justicia y esperanza.


