Por: Sebastián Silva-Iragorri
Más firmes que nunca, así estamos los colombianos que respetamos la democracia, el orden, la libertad y la soberanía popular manifestada en las urnas. Hay intentos de desconocimiento de la voluntad legítima de los ciudadanos. Estoy convencido que la votación de 13 millones de colombianos por Abelardo de la Espriella se hizo libremente, en forma voluntaria, nadie recibió prebendas, ni favores, ni regalos, ni presiones, además, sin gobierno; entonces ¿De dónde sacan ese tema del fraude? Todo parece ser una estratagema planeada mucho tiempo antes de elecciones, cuando Petro escribía diariamente sobre fraude. Todo estaba listo como excusa por si perdían y ahora lo están utilizando para tratar de colocar en duda el resultado electoral. Fraude puede haber existido, pero del lado de la candidatura del gobierno, hay muchas afirmaciones sobre presiones e intimidaciones de toda clase, inclusive armadas.
Con la narrativa del fraude se instaló la excusa para no realizar el empalme oficial por miedo a la serie de denuncias que por actos de corrupción del actual gobierno se conocerían públicamente. Afortunadamente el equipo del presidente electo venía recopilando por diversas fuentes oficiales datos y cifras, hasta prácticamente tener más de un 70% de la información, que ahora será completada por las mesas de trabajo que están realizando con la Contraloría General de la República.
La narrativa del fraude es absolutamente irreal, es una novela de ficción: Unos algoritmos manipulados por una firma de Israel que modifica el software de los resultados del exterior desde el sistema computacional de Tomás Greg and Son con la participación de los hermanos Bautista y todo esto se hace desde Bahrein en el Golfo Pérsico. ¿Cómo es posible que alguien crea algo así? y más cuando se presentan pruebas acomodaticias tales como fotografías de cifras distintas en formularios en el exterior de días diferentes para hacerlos aparecer como inconsistencias. No cuentan que en el exterior se vota durante varios días y van cerrando las urnas diariamente y al final de cada día se suman los votos y se vierten en los formularios respectivos. Acá se intenta comparar un formulario de un día con un formulario del día siguiente que tiene otro resultado. Eso no es fraude, fraude es el de quienes quieren embaucar y enredar a la gente con esos engaños y falsedades. ¿Qué autoridad tiene el presidente de Colombia para desconocer un resultado electoral cuando la campaña presidencial de Petro tiene una acusación oficial del Consejo Nacional Electoral sobre violación de topes electorales y su hijo es investigado y procesado por presuntamente recibir dineros de sindicados y narcos que distribuía en partes proporcionales para la campaña del padre y para sus gastos personales? ¿Cómo es posible organizar reuniones para el 20 de julio día de la instalación del Congreso para presionar y amenazar congresistas basándose en ese falso cuento del fraude? ¿Cómo se convoca a los jóvenes a la resistencia con argumentos populistas y con decisiones imaginarias atribuidas a un gobierno que aún no ha empezado a gobernar?
La respuesta ante tan escandalosos procederes, del actual presidente y candidato derrotados, la están dando con un absoluto respaldo al presidente electo, los gobernadores, los alcaldes, los gremios nacionales, regionales y locales, la Fuerza Pública y las reservas, la comunidad internacional, los observadores que vinieron del exterior y todos los 13 millones de colombianos que votamos por Abelardo. Las mayorías vamos a defender democráticamente ese triunfo y el 7 de agosto se posesionará el nuevo presidente, ojalá en nuestra heroica e histórica Popayán.
En conclusión, la vieja política ha dejado de existir, ha sido revocada por la voluntad soberana del pueblo colombiano. Hay un cambio en el molde de los políticos, exigimos carácter, lealtad a los principios, honestidad a toda prueba, patriotismo y capacitación para ayudar a gobernar a Colombia.
Esto es en serio y el cambio es para siempre, ya se escucha el vigor y la energía del nuevo Gobierno defendiendo la Patria acompañado por las mayorías nacionales para iniciar la profunda y radical recuperación y transformación de Colombia.


