Busetas escolares cargadas con cilindros explosivos fueron detonadas frente a los batallones Pichincha y Agustín Codazzi; las autoridades investigan la preocupante similitud en la modalidad de los ataques.

El uso de vehículos de transporte escolar acondicionados con explosivos ha encendido las alarmas sobre una nueva y peligrosa estrategia criminal que busca desestabilizar la seguridad en el suroccidente colombiano.
El hecho más reciente ocurrió a las 9:05 de la noche, cuando una fuerte explosión sacudió las inmediaciones del Batallón de Ingenieros N° 3 Agustín Codazzi, ubicado en la vía que conduce de Palmira al municipio de Pradera. Según el reporte oficial, los atacantes utilizaron una buseta de transporte escolar que contenía en su interior tres cilindros cargados con explosivos.
Afortunadamente, las autoridades confirmaron que el atentado no dejó personas fallecidas ni heridas de gravedad, aunque el pánico se apoderó de los residentes y transeúntes de la zona. La detonación afectó significativamente a varios motociclistas que circulaban por el sector en ese momento, registrándose daños materiales de consideración en sus vehículos.
El impacto emocional del suceso quedó registrado en las cámaras de seguridad de un restaurante cercano. En las imágenes, que ya circulan en redes sociales, se observa el momento exacto de la explosión y la reacción desesperada de los comensales, quienes buscaron refugio bajo las mesas y en la parte trasera del establecimiento ante la onda expansiva que hizo vibrar las estructuras aledañas.
Cali: el primer golpe en el Batallón Pichincha
El departamento del Valle del Cauca vivió una jornada de máxima tensión este viernes 24 de abril, tras registrarse dos atentados terroristas dirigidos contra instalaciones militares.
Este suceso nocturno en Palmira es el segundo de similares características reportado durante el día. En horas de la mañana del mismo viernes, la capital del departamento, Cali, sufrió un ataque gemelo. El objetivo fue la sede del Batallón Pichincha, ubicado en el sur de la ciudad.
En este primer incidente, la modalidad fue idéntica: una buseta escolar, esta vez identificada con placas del municipio de Puerto Tejada (Cauca), fue abandonada en las cercanías de la unidad militar. En su interior, expertos en explosivos hallaron cinco artefactos tipo cilindro que fueron accionados para generar el caos en una de las zonas más transitadas del sur caleño.

“Estamos ante una modalidad sistemática. El uso de vehículos de servicio escolar no solo busca burlar los controles de la fuerza pública, sino que representa un acto de cinismo criminal al utilizar transporte destinado a niños para perpetrar actos de terror”, indicaron fuentes de inteligencia militar.
Una modalidad que preocupa a las autoridades
La similitud entre ambos ataques ha llevado a la Policía y al Ejército a establecer una conexión directa entre los perpetradores. El uso de cilindros de gas como proyectiles o cargas explosivas, sumado a la elección de vehículos de transporte escolar, sugiere una planeación coordinada que busca generar un alto impacto psicológico en la población civil.

Hasta el cierre de esta edición, ninguna estructura criminal se ha atribuido oficialmente los ataques, aunque las investigaciones apuntan a los grupos armados residuales que operan en la zona rural de los municipios vecinos. La Gobernación del Valle ha convocado a un consejo extraordinario de seguridad para evaluar nuevas medidas de restricción y ofrecer recompensas que permitan dar con el paradero de los responsables de este viernes negro para el departamento.



