miércoles, febrero 18, 2026
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Revoluciones pacíficas

RODRIGO SOLARTE – rodrigosolarte27@gmail.com

La paz es la esperanza permanente de los pueblos. La historia constata las violencias frecuentes de las élites. Las situaciones locales, nacionales, continentales y mundiales, son consecuencia de procesos mediados por la conciencia humana del periodo histórico, presente en diferentes continentes y países.

En el sistema capitalista, el poder económico alcanzado sobre lo colectivo o público se concentró progresivamente en los pocos seres humanos que utilizaron o contrataron la mano de obra necesitada de ingresos para comprar lo que los mismos trabajadores producían y continúan haciéndolo, utilizando cada vez más el cerebro.

Después de tanto tiempo, Colombia intenta nuevamente, revolucionar esos procesos violentos que ha vivido por las injusticias prevalentes, reacciones patronales y acuerdos incumplidos.

Una nueva generación, plural en sus orígenes, no solo de la élite económica, conocedora y formada en los procesos que les correspondió e indujo para encontrar alternativas de mejoramiento vital familiar y colectivo, llega como pueblo a la historia, proponiendo enfoques, pensamientos, métodos no violentos, planteando recuperar lo territorial y culturalmente perdido, como la verdad, honradez, ética, diálogos, solidaridad, convivencia y dignidad, respetando a la vez los territorios, concebidos como la Casa común que con otras especies y riquezas vitales como el agua, sol, plantas, animales, vegetales y otras fuentes de energía, contiene.

De las confrontaciones armadas por derechos colectivos que se fueron privatizando a través de múltiples procesos que la historia testimonia sin beneficios duraderos, ocasionando la noción de haberse convertido como la única manera humana de convivir pese a las consecuencias para la subsistencia y convivencia, grupos de actores pensantes, militantes por LA VIDA, LOS DERECHOS y la misma CIVILIZACIÓN, organizaron procesos inspirados por la misma naturaleza que la MEMORIA, OBSERVACIÓN Y CIENCIAS DIVERSAS aportan, tanto en lo material como espiritual, integrados en la conciencia de mujeres y hombres de los territorios.

Colombia con su pueblo, historia, culturas y gobiernos, aspira continuar en esta búsqueda de la Paz perdida por estas confrontaciones, dificultada aun más por los efectos del Cambio climático y la corrupción estructural de la codicia y oposición política negacionista a los CAMBIOS NECESARIOS en todos los aspectos de la vida nacional.

El título de esta columna periodística, obedece al inicio de los cambios iniciados durante estos años del Primer gobierno progresista con Gustavo Petro como presidente, los cuales continuará, ampliará y profundizará IVAN CEPEDA CASTRO como sucesor electo el 31 de mayo de este 2026 a la presidencia de la Republica.

Que ese PACTO POR LA VIDA Y LA VERDAD para construir un FUTURO DIFERENTE, sea la anhelada herencia que las y los ciudadanos votantes, el 8 de marzo por Senado y Cámara, y el 31 de mayo por Presidente, demos a las actuales y nuevas generaciones de todas las etnias, culturas y estratos del campo y las poblaciones colombianas.

Los Cambios programáticos se gestan con Procesos colectivos y evolutivos de las conciencias cuyos propósitos se van sumando hasta superar y trascender lo predominante establecido, tanto cualitativa como cuantitativamente.

Nada fáciles son esos cambios. Son las mismas comunidades y sociedad, que en países como el nuestro, Constitucionalmente aspirante a construir un Estado social de derechos, se alimenta de los aportes pertinentes para ir formando las lideresas y líderes pertinentes, con el énfasis vocacional y formativo que se requiera para los tiempos actuales.

La tierra como origen, fuente y sustento de la vida, continuará siendo prioridad con la REFORMA AGRARIA INTEGRAL INICIADA.

El trabajo, como quehacer humano fundamental para la producción y desarrollo de los países y Estados con las familias como protagonistas, continuará dignificándose con los Gobiernos progresistas. El salario mínimo vital está en la transición de este fundamental derecho tan mal tratado por gobiernos anteriores.

Educación. Salud. Pensiones y tantos derechos más, en un Estado democráticamente participativo, va motivando y creando necesariamente DEBERES, por ser tan importantes como los derechos.

Todas estas revoluciones pacíficas se harán más viables, por las mayorías suficientes que el PACTO HISTÓRICO obtenga en las elecciones democráticas del 8 de marzo para Congreso o Poder legislativo, y el 31 de mayo para Presidente de Colombia o Poder ejecutivo.

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