miércoles, febrero 18, 2026
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¿El agua moja…?

Jorge Eliecer Ortiz Fernández – @jeliecerortiz

Lo que faltaba. Por estos días los políticos en general, los medios de comunicación y hasta los organismos de control, gritaron a voz en cuello su gran descubrimiento, que el agua moja. Este metáfora, para traer a colación el tema de los funcionarios públicos como participantes activos en las jornadas electorales que nos ocupa en el primer semestre del año 2026, y eso, a pesar de que, en la agenda mundial incluye a mediados del año el furor por el toque toque de la número 5, actividad que logra la convocatoria masiva, ya algunos lideres lo quisieran hacer, de multitudes, alrededor del llamado deporte de masas como es el mundial de futbol que se escenificará en los estadios de los países del norte, Estados Unidos, Canadá y México.

Efectivamente, ni los hombres que estarán tras de un balón, ha permitido que la agenda de millones de colombianos cambie en sus preferencias, hoy día, cientos, miles, millares de colombianos sentimos los eventos democráticos de marzo, mayo y junio, como la gran oportunidad para entregar en cabeza de seres humanos con la suficiente inteligencia y capacidad para sumarle ideas y propósitos en el compromiso de un país con menor índices de desigualdad, diagnostico, no de mi cosecha, sino, de organismos internacionales respetables como la OCDE, desiguales como el que más; de ahí la importancia de saber leer y escuchar las propuestas, que desde el legislativo, pretenden desarrollar quienes aspiran a cámara y senado; pero por supuesto, también poder interpretar en sana lógica a quienes en consultas previas, unas interpartidistas y otras motivadas por el TOCONCE, que como resultado final, pretenden disputar hombro a hombro y en primera vuelta la presidencia con el sucesor del cambio el Señor Iván Cepeda.

Dicho lo anterior, para preguntar a nuestros lectores, ¿es válido que los funcionarios públicos denominados en nombramiento y otros en provisionalidad, por su condición, deben renunciar a lo mandado en la carta constitucional del derecho a elegir y ser elegido?, considero, que para nadie es un secreto, que el mayor empleador en el país es el estado, llámese del orden nacional, departamental o municipal, por lo tanto, en sana lógica, quienes ostentan su calidad de funcionario, sea su condición que fuere, tienen la imperiosa necesidad de activarse en procura de lograr continuidad en las labores de la administración pública; desde luego, que estos deben cuidar pasar por la delgada línea de la corrupción, pues es ahí precisamente que el ojo visor de los organismos de control, llámense Procuraduría General de la República, con su poder del control disciplinario, las Contralorías General, Departamental y Municipal, en el control de las finanzas públicas y la Fiscalía General de la República con su poder fiscalizador en la actuación de los funcionarios, pues tendrán la tarea, eso sí, que el activismo político no transgreda el ordenamiento institucional creado para el servicio de los y las ciudadanas. A bregar entonces por no minar la participación política de los funcionarios que, si bien se cuidarán de “lanzar” discursos, pues si estarán tras bambalinas generando escenarios de fiesta democrática como debe ser, en un país que privilegia a los ciudadanos, para que elijan a sus gobernantes. Jorgeeliecer_ortiz@yahoo.es

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