sábado, septiembre 19, 2026
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Piedra Rica: la reserva hídrica y el dilema financiero que podrían aliviar la severa sequía en Patía

En medio de la crítica disminución de los caudales que abastecen a la cabecera municipal de El Bordo, una fuente rural que mantiene su flujo hídrico se posiciona como una alternativa de abastecimiento.

Por Carlos Ortega

Sin embargo, una abultada cartera morosa de 237 millones de pesos por concepto de energía eléctrica mantiene paralizada la infraestructura.

El impacto de la escasez y la paradoja en el territorio

La crisis por el desabastecimiento de agua en el municipio de Patía ha dejado de ser una simple advertencia ambiental para convertirse en una encrucijada cotidiana que altera de forma drástica la vida de sus habitantes. En la cabecera municipal de El Bordo, el impacto de la temporada seca y la paulatina disminución de los caudales en las fuentes tradicionales de captación han forzado a las autoridades y a la población a implementar estrictos racionamientos, turnos de distribución y llamados constantes al ahorro del recurso vital. En este panorama de incertidumbre, cada gota cuenta y cada alternativa de abastecimiento adquiere un valor estratégico sin precedentes.

Una reciente mesa de trabajo institucional en Popayán busca destrabar el sistema y devolver la esperanza a cientos de familias.

Sin embargo, a poca distancia del casco urbano existe una realidad que plantea una compleja paradoja territorial. En la vereda Piedra Rica, un acueducto rural cuenta con una fuente de captación privilegiada que, de acuerdo con los registros y el conocimiento histórico de la comunidad, posee la capacidad extraordinaria de mantener un caudal constante y estable incluso durante los periodos de sequía más prolongados. Mientras las principales cuencas que alimentan a El Bordo registran niveles mínimos históricos, la corriente de Piedra Rica fluye de manera ininterrumpida, constituyéndose en un recurso hídrico invaluable en el corazón del valle del Patía.

A pesar de contar con este insumo natural estratégico, la comunidad no ha podido beneficiarse de forma plena y continua del vital líquido. La razón de este contraste no obedece a fallas en la cuenca ni a la falta de recurso hídrico, sino a un entramado de obstáculos de carácter financiero y administrativo. La infraestructura del acueducto rural se encuentra técnicamente inoperativa debido a la suspensión del flujo eléctrico necesario para el funcionamiento de los sistemas de bombeo y tratamiento, una situación originada por una abultada deuda acumulada por concepto de energía.

Esta encrucijada expone una ironía difícil de digerir para las familias patianas: mientras en las zonas urbanas y rurales se padecen las consecuencias de la escasez y se limita el consumo diario para sobrellevar la contingencia, existe un sistema con agua disponible que permanece paralizado por acreencias económicas. Aprovechar esa riqueza natural requiere, de manera prioritaria, resolver una ecuación financiera y contractual entre las partes involucradas.

La mesa de trabajo en Popayán: el camino hacia un acuerdo

Ante la urgencia de encontrar soluciones sostenibles para la crisis hídrica, la capital del departamento del Cauca se convirtió en el escenario de un encuentro institucional decisivo. En las instalaciones de la Compañía Energética de Occidente (CEO), en Popayán, se instaló una mesa de trabajo de alto nivel destinada a examinar minuciosamente el estado del acueducto rural de Piedra Rica y trazar una hoja de ruta que permita su reactivación.

La reunión contó con la participación del alcalde del municipio de Patía, Jhon Jairo Fuentes Quinayás; el gerente de la empresa de servicios públicos Empatía E.S.P., Danni Jacob Cortés; y el presidente de la Junta de Acción Comunal de Piedra Rica, Salomón Fernández. En representación del operador energético asistió el equipo encargado de la cartera financiera, con el objetivo de evaluar las condiciones de la deuda que pesa sobre el sistema comunitario.

Sobre la mesa de discusión se analizó una cifra concreta: 237 millones de pesos pendientes de pago por el suministro de energía eléctrica. Durante la jornada de trabajo, los asistentes abordaron detalladamente la génesis de esta deuda, los periodos acumulados y los factores contables que llevaron al incremento del pasivo. El propósito central de este diálogo superó la mera revisión de estados financieros; el objetivo compartido fue formular alternativas viables de saneamiento mediante esquemas de pago flexibles, acuerdos de reestructuración o alianzas que faciliten el levantamiento de las sanciones comerciales sobre el servicio eléctrico.

Aunque al término del encuentro no se anunció la firma de un acuerdo definitivo ni se fijó un calendario exacto para el restablecimiento del fluido eléctrico en las estaciones de bombeo, el acercamiento representó un avance sustancial. La articulación voluntaria entre la Administración Municipal, las directivas de Empatía E.S.P., la representación comunitaria y la empresa privada sienta las bases administrativas indispensables para destrabar una infraestructura que llevaba años en el estancamiento.

Dimensiones técnicas y responsabilidad comunitaria

La eventual recuperación del acueducto de Piedra Rica transciende el beneficio inmediato de las familias que habitan en esa vereda. En la coyuntura actual de sequía que afronta El Bordo, disponer de una fuente hídrica con caudal constante abre un abanico de posibilidades técnicas que deben ser evaluadas rigurosamente por los expertos en ingeniería y gestión del agua.

Si se logra el saneamiento de la deuda y la puesta en marcha de los equipos de bombeo, el siguiente paso consistirá en desarrollar estudios de factibilidad técnica, operativa y jurídica para determinar la capacidad real de producción de la cuenca. De comprobarse que la oferta hídrica supera la demanda de la población local de Piedra Rica, la fuente podría constituirse en un punto de apoyo estratégico para abastecer a otras zonas vulnerables o suplementar los sistemas de distribución de El Bordo durante las fases más severas del periodo seco.

No obstante, las autoridades locales e institucionales han sido enfáticas en señalar que cualquier plan de interconexión o aprovechamiento extendido deberá priorizar, de manera estricta e innegociable, las necesidades de la comunidad originaria de Piedra Rica. Garantizar el suministro pleno, continuo y de calidad para los habitantes de la vereda es la condición previa antes de contemplar esquemas de redistribución hacia el casco urbano u otras veredas del municipio. Asimismo, la infraestructura física existente deberá someterse a revisiones de presión, capacidad de almacenamiento y calidad de agua para asegurar una operación ambientalmente sostenible que no ponga en riesgo la cuenca.

El reto que enfrenta la gestión pública en Patía no se limita a la búsqueda o exploración de nuevas fuentes de agua en el territorio. La lección que deja la situación de Piedra Rica radica en la importancia de recuperar, mantener y optimizar la infraestructura de acueducto que ya está construida, garantizando que su modelo de administración y recaudo sea viable a largo plazo para evitar la reincidencia en carteras morosas.

El impacto social del agua y las expectativas de la población

Para las comunidades que habitan el valle del Patía, las discusiones institucionales y las negociaciones financieras tienen un reflejo directo en la vida diaria. Las consecuencias del desabastecimiento se manifiestan en la necesidad constante de almacenar agua en recipientes improvisados, en la postergación de labores domésticas, en el alterar de las actividades comerciales y en la zozobra de no saber con certeza en qué momento se reanudará el servicio de acueducto.

Por esta razón, los avances logrados en la reunión celebrada en Popayán van más allá de una simple gestión de cartera entre una corporación y un ente territorial. Representan el primer paso concreto para devolver la tranquilidad a un sector poblacional que ha visto afectado su desarrollo por la falta de un servicio básico garantizado. La presencia unificada de los líderes locales, la empresa prestadora de servicios y el mandatario municipal ante la Compañía Energética de Occidente demuestra la prioridad que ha cobrado la agenda hídrica en el municipio.

La fase posterior a este encuentro exige definir con precisión las responsabilidades financieras de cada actor, establecer las pautas para un acuerdo de pago con plazos reales y poner en marcha las labores técnicas de mantenimiento preventivo y correctivo en las instalaciones de Piedra Rica. La comunidad patiana permanece atenta a que los diálogos de la mesa de trabajo se traduzcan prontamente en la reactivación formal de los bombeos.

En un territorio golpeado por las inclemencias climáticas y la disminución acelerada de sus ríos, rehabilitar un sistema de acueducto es mucho más que reparar maquinaria o condonar intereses financieros. Significa restituir el derecho fundamental al agua, brindar seguridad sanitaria a las familias y convertir una fuente hídrica resiliente en un motor de desarrollo y solidaridad para todo el municipio de Patía.

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