Por: Harold Mosquera Rivas
Las personas interesadas en aspirar a la presidencia de la república, para el período 2026-2030, ya están en campaña. Las primeras encuestas muestran a Gustavo Bolívar, Sergio Fajardo, Vicky Dávila, y Juan Manuel Galán en los primeros lugares, seguidos por Germán Vargas lleras, Claudia López, Miguel Uribe, Daniel Quintero, Alejandro Gaviria y María Fernanda Cabal. También suenan el ex canciller Luis Gilberto Murillo, Paloma Valencia, María José Pizarro y David Luna. Algunos ya recorren el país sondeando opiniones y escuchando a los líderes regionales.
Al final, las luces sobre lo que será la segunda vuelta se verán cuando el ex presidente Uribe designe el candidato de su colectividad y el presidente Petro señale la persona a la que le dará respaldo su gobierno. A partir de ese momento as encuestas van a indicar hacia donde se inclina la balanza. No obstante, las cifras de la última encuentras muestran que los candidatos de centro, en caso de unirse, podrían quedarse con la presidencia.
La experiencia de estos cuatro años del gobierno del cambio, recuerdan el período 1930-1934, cuando el candidato del partido liberal, Enrique Olaya Herrera, derrotó a los dos candidatos del partido conservador, Guillermo Valencia y Alfredo Vasques Cobo, que, siendo mayoría, perdieron por la división. Después de 44 años de hegemonía conservadora, que iniciaron en 1886 con Rafael Núñez, quienes por tanto tiempo había detentado el poder, desde el gobierno, se negaron a entregarlo y no fue fácil resolver el asunto en tan poco tiempo.
Hoy todavía hay en el gobierno del presidente Petro, muchos funcionarios y contratistas del gobierno anterior. Quienes se han valido de su experiencia y su poder en las instituciones para evitar su retiro del servicio, a esto se ha sumado la falta de experiencia de muchos de los designados por el gobierno del cambio, que además de tener dificultades para cumplir con el plan de gobierno, se han complicado a la hora de formar sus equipos de trabajo.
Con esta situación y el debate de la consulta popular por la reforma laboral, sentimos que, ya en este gobierno no veremos el cambio anunciado, el tiempo restante se irá en el oneroso proceso de consulta, en la campaña presidencial, la vigencia de la ley de garantías y uno que otro escandalo de los que nunca faltan en nuestros gobiernos.
En nuestro departamento la situación está cada día más grave, por cuenta de la agudización del conflicto, los constantes bloqueos de la vía y la falta de inversión social, viajar por carretera entre Popayán y Cali por estos días es una odisea y la mayoría de las personas en la calle no quieren saber de los políticos. Si bien la esperanza es lo último que se pierde, este momento no es propicio para el optimismo, pero, mientras tengamos vida, me parece que debemos seguir trabajando y aportando desde nuestra posición, en procura de alcanzar el cambio que por tantos años hemos soñado y que es necesario para que las nuevas generaciones puedan vivir sabroso.