Por: Cayo Betancourt – cayobetancourt@gmail.com – @cayobetancourt
El propósito de carrera generalmente varía a través de los años; la visión de carrera de un profesional joven difiere de la de una persona en mitad o al finalizar esta. Además, existen diferentes factores que influyen en las decisiones y perspectivas de carrera; algunos de ellos incluyen la recepción del mercado, el tipo de empleador (público o privado) y, finalmente, la profesión que se ejerce. En estos factores es importante identificar cuáles son los factores de éxito que nos autodefinen y buscar un camino para alcanzarlos. Es fundamental desligar el factor económico de estos factores, ya que es un efecto de las aspiraciones y de la actividad que se realiza. Por ejemplo, buscar un nivel de ingresos no realista o una meta inalcanzable, como ganarse la lotería, podría generar frustración y otros efectos, como la depresión, e incluso un desempeño pobre en la ejecución profesional.
Existe un fenómeno que afecta a la mayoría de las profesiones y es el ageísmo, que se asocia a la discriminación de los profesionales por su edad, donde se observa que las industrias buscan profesionales jóvenes, afectando a las personas con experiencia, lo cual genera un círculo vicioso que les impide emplearse de nuevo. Curiosamente, existen algunas profesiones que valoran la experiencia. En este contexto, podemos hablar de médicos, abogados y profesores universitarios. Los cuales, a medida que adquieren mayor experiencia y renombre, son más solicitados para atender situaciones complejas.
Por otra parte, el propósito de carrera debe enmarcarse en metas realistas, como obtener una certificación, completar estudios superiores o aprender un nuevo tema que implique actualizarse profesionalmente. Estas metas deben alinearse con los propósitos personales y buscar un beneficio general a través de la profesión. Por ejemplo, la vocación de servicio de un médico hacia su comunidad y sus pacientes. Un profesor que transmite conocimientos y apoya el desarrollo de nuevas generaciones, o un ingeniero que, a través de su trabajo, genera bienestar en las comunidades que se benefician de sus obras.
El propósito de carrera es un resultado inmaterial que se refleja en el impacto que generamos con nuestras actividades en el entorno; es un elemento que va más allá del ego y de la retribución económica.
La madurez profesional genera cambios en ese propósito; es importante identificarlos a tiempo y generar las acciones necesarias para enfrentarlos y crear acciones acordes con ellos. Hace varios años hablé con el director de carrera de una universidad en el Pacífico Sur; durante la presentación, hablamos de su currículum y de los logros obtenidos, entre los cuales estaban un par de grados doctorales y tres o cuatro patentes. En esta conversación me decía que, luego de trabajar en Bell Laboratories, había tenido dificultades para encontrar empleo y que su propósito había cambiado: buscar que los alumnos de aquella universidad distante tuvieran mayor exposición global, generando un cambio en sus vidas.




