Un movimiento estratégico para recuperar el control del espacio aéreo y fortalecer la soberanía nacional, el Jefe de Estado dio instrucciones precisas al director de la Aeronáutica Civil, Luis Alfonso Martínez Chimenty, para expandir la red de vigilancia aérea en puntos críticos de la geografía colombiana.

Este nuevo dispositivo en el Amazonas forma parte de un ambicioso plan de modernización iniciado en 2023. El mandatario recordó que la inversión para la adquisición de siete radares modernos ascendió a 342.000 millones de pesos. Hasta la fecha, ya se han instalado tres de estas unidades: en Carepa (Antioquia), Cali y, ahora, Leticia.
El fin de los “radares apagables”
Una de las críticas más severas del mandatario hacia el sistema anterior fue la vulnerabilidad de los equipos antiguos. “Aquí había unas máquinas viejas y eran apagables”, sentenció el presidente, explicando que la nueva tecnología 3D garantiza una vigilancia ininterrumpida.
Estos nuevos aparatos han sido diseñados bajo una exigencia de seguridad nacional: no son apagables, ni siquiera ante un corte de energía eléctrica, lo que impide que redes criminales saboteen la vigilancia para facilitar el tránsito de aeronaves ilícitas.
Nuevos destinos: Arauca y el Nudo de los Pastos
Tras evaluar la efectividad de los equipos instalados, el presidente ordenó ampliar el contrato para incluir dos nuevas ubicaciones que considera esenciales para cambiar la “geografía de los peligros” en Colombia:
Arauca: El mandatario fue enfático al señalar que esta región es un puente crítico para el tráfico de sustancias hacia el estado de Apure, en Venezuela. “En Arauca es indudable que la cocaína llega a Apure por decenas de vuelos. No veo otra forma de llegar allí que no sea vía aérea”, afirmó. El radar en esta zona no solo combatirá el narcotráfico, sino que mejorará la aeronavegabilidad civil y la “seguridad humana” en el oriente del país.
La orden fue emitida durante la inauguración de una estación de radar 3D de última generación en el aeropuerto Alfredo Vásquez Cobo de Leticia, pieza clave para la seguridad en la frontera sur.
Nariño (Pasto o Ipiales): La segunda ubicación estratégica se sitúa en la frontera con Ecuador. El objetivo es instalar un radar de prevención en las alturas del Nudo de los Pastos (Macizo Colombiano) para detectar y neutralizar la transferencia de aviones con narcóticos hacia el sur del continente. “Ahí en Ipiales sabemos que estamos cerca al mar… la transacción puede ser por mar, pero necesitamos el control del aire”, recalcó.
Soberanía y tecnología
La implementación de estos radares 3D representa un salto tecnológico para la Aeronáutica Civil. A diferencia de los radares convencionales, la tecnología 3D permite obtener información precisa de distancia, rumbo y altitud de forma simultánea, facilitando la identificación de vuelos ilegales que intentan evadir el control estatal volando a bajas alturas o utilizando rutas no convencionales.
Con la orden de cubrir Arauca y el suroccidente del país, el Gobierno busca cerrar los corredores aéreos que han sido explotados históricamente por grupos armados organizados. “Es una cifra importante, pero necesaria para la seguridad del país”, concluyó el Jefe de Estado, reafirmando que la tecnología será, de ahora en adelante, la principal barrera contra el crimen transnacional en las fronteras.





