El municipio de Santander de Quilichao clausuró con éxito la novena edición del Festival Mestizaje, consolidándolo como una “Fiesta Cultural” vibrante.

La noche de cierre del Festival Mestizaje se vivió con euforia en Santander de Quilichao, dejando una profunda sensación de satisfacción y logro en toda la comunidad del Norte del Cauca. La novena edición de esta fiesta cultural ha culminado de manera triunfal, siendo aclamada por organizadores y asistentes no solo como un evento artístico, sino como un “reencuentro con nuestras raíces” y una vibrante afirmación de la identidad territorial.
Desde la organización, el mensaje fue unánime: un profundo agradecimiento a todos los que hicieron posible esta celebración. “Gracias a todos los artistas, agrupaciones, organizadores y asistentes del Festival Mestizaje por haber hecho posible esta Fiesta Cultural del Norte del Cauca”, resonó en el escenario principal, cerrando con broche de oro días de intensa actividad cultural.


El municipio, reconocido por su rica herencia cultural y su dinamismo social, se consolidó una vez más como el epicentro de la diversidad y el arte mestizo. Los escenarios vibraron con la energía de los participantes, quienes sembraron sus talentos en una tierra que, como se destacó, “respira cultura y vida”. Cada manifestación artística fue recibida con entusiasmo, fortaleciendo el tejido social de la región.
El evento, que reunió a artistas, agrupaciones y una entusiasta asistencia, fue celebrado como un emotivo reencuentro con las raíces, el arte y el territorio del Norte del Cauca.
“Desde Santander de Quilichao les decimos gracias por cada canto, cada tambor, cada danza y cada historia sembrada”, expresaron los voceros del festival, haciendo énfasis en la calidad y el significado profundo de las presentaciones. El Mestizaje demostró su poder de convocatoria y su capacidad para generar un espacio de armonía donde confluyen las distintas expresiones étnicas y culturales que caracterizan a esta región del país.


Esta novena edición trascendió la etiqueta de “festival” para convertirse en una auténtica experiencia de conexión. Fue, para muchos, un “reencuentro” esencial: con el arte que tiene la capacidad de unir a las personas más allá de las diferencias, y con el territorio del Norte del Cauca, descrito con cariño como el espacio que “nos abraza” y nutre. El éxito de la jornada se midió no solo en la cantidad de público, sino en la profundidad de la conexión emocional y cultural que se logró establecer.
El Festival Mestizaje se ha convertido, con nueve ediciones a cuestas, en un motor de desarrollo cultural y una plataforma indispensable para la visibilización de talentos locales y regionales. Su relevancia radica en la promoción de la identidad, la memoria y la diversidad cultural, pilares esenciales para la construcción de paz y convivencia en el Cauca.
Con la mira puesta en el futuro, la organización ya invita a la celebración del décimo aniversario. El compromiso es mantener la esencia que hace único a este encuentro. “Nos vemos en la décima edición… porque aquí la cultura crece como la naturaleza: libre, diversa y poderosa”, fue el mensaje de despedida, un manifiesto que promete que el Festival Mestizaje seguirá siendo un espacio de crecimiento cultural indetenible y vital para el Norte del Cauca.
El telón ha caído sobre la novena entrega, pero la música, los colores y las historias compartidas en Santander de Quilichao perdurarán en la memoria colectiva, renovando la expectativa por lo que deparará la gran celebración de su primera década.






