En un acto cargado de simbolismo y reivindicación histórica, la capital del Cauca fue testigo de un hito en la política de protección a la niñez y estabilidad laboral. Cinco madres comunitarias, que durante décadas han entregado su vida al cuidado de los sectores más vulnerables de la ciudad, firmaron su posesión como trabajadoras oficiales del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

Este proceso de formalización no es solo un trámite administrativo; representa el cumplimiento de una deuda histórica del Estado con las mujeres que han sido el pilar de la Estrategia de Cero a Siempre en los barrios y veredas de Popayán. Al integrarse a la planta de la institución bajo esta figura legal, estas cinco mujeres acceden ahora a todos los beneficios de ley, incluyendo seguridad social integral, prestaciones y una remuneración digna que reconoce la profesionalidad de su oficio.
El corazón de la primera infancia
Durante el acto de posesión, se destacó la labor silenciosa pero transformadora de estas lideresas. Las madres comunitarias no solo proveen alimentación y refugio temporal; ellas son las primeras garantes de los derechos de los niños y niñas en el territorio. Desde sus propias viviendas y centros comunitarios, han implementado pautas de crianza, detección temprana de vulneraciones y acompañamiento pedagógico en la etapa más crítica del desarrollo humano: la primera infancia.

“Este acto reconoce una labor desarrollada durante años. No es solo un empleo, es el reconocimiento a la dedicación y a los aportes invaluables que estas mujeres han hecho a la sociedad caucana”, manifestaron voceros del Bienestar Familiar durante la ceremonia. Para las beneficiarias, este paso significa la transición de una labor voluntaria o por subsidio hacia una carrera laboral sólida y protegida por el marco legal vigente.
La formalización laboral de las madres comunitarias tiene un efecto multiplicador en la calidad del servicio. Al contar con estabilidad, las nuevas trabajadoras oficiales pueden enfocarse con mayor tranquilidad en sus planes de atención integral, fortaleciendo la vigilancia nutricional y los procesos de estimulación temprana en las comunidades donde operan.

Este avance en Popayán se suma a los esfuerzos nacionales por dignificar el rol de quienes cuidan. La experiencia acumulada por estas cinco madres ahora se institucionaliza, permitiendo que sus saberes ancestrales y comunitarios se mezclen con los protocolos técnicos del ICBF.
Con este paso, el Gobierno Nacional y el ICBF ratifican su compromiso con la garantía de derechos, no solo para la infancia, sino para quienes han dedicado su vida a protegerla. La sonrisa de estas cinco nuevas trabajadoras oficiales al firmar sus actas de posesión es, en definitiva, una victoria para la justicia social en el departamento del Cauca.




