El deceso del Ayatolá Alí Jameneí marca el fin de una era de 37 años de poder absoluto, es el resultado directo de la operación militar “Furia Épica”, un ataque quirúrgico ejecutado el pasado fin de semana por fuerzas de Israel con el respaldo táctico y de inteligencia de los Estados Unidos.

Redaccion El Liberal.
El operativo fue el resultado de una coordinación sin precedentes entre las agencias de inteligencia de Israel y las fuerzas especiales de los Estados Unidos, bajo la orden ejecutiva directa del presidente Donald Trump.
Según fuentes del Pentágono, el ataque se ejecutó mediante el uso de proyectiles supersónicos de penetración profunda (bunker-busters), diseñados para alcanzar estructuras fortificadas a gran profundidad. El blanco fue un complejo de seguridad de la Guardia Revolucionaria donde Jameneí se encontraba refugiado tras las crecientes amenazas de bombardeo.
La Casa Blanca justificó la acción como un “acto de defensa preventiva” ante la detección de movimientos inminentes en el programa nuclear iraní y el aumento de ataques de las milicias de Hezbolá y los hutíes contra activos occidentales.
El V vacío de Poder y la Sucesión
La muerte de Jameneí, quien detentaba el título de Vali-e-Faqih (Jurista Guardián) desde 1989, activa el Artículo 111 de la Constitución iraní. Un Consejo Interino, conformado por el presidente de la República, el jefe del poder judicial y uno de los juristas del Consejo de Guardianes, ha asumido las funciones de gobierno. Sin embargo, la verdadera batalla se libra en el seno de la Asamblea de Expertos, el cuerpo clérigo encargado de elegir al nuevo Líder Supremo.
En un contexto de ocupación aérea parcial y sanciones extremas, la legitimidad de cualquier sucesor estará puesta a prueba no solo por la resistencia interna, sino por una población civil que, según reportes de agencias como EFE y Reuters, ha comenzado a manifestarse cautelosamente en ciudades como Shiraz y Tabriz.

Repercusión en Colombia
La onda de choque de este evento ha llegado con fuerza a territorio colombiano. Durante su reciente visita a Popayán el 3 de marzo, el presidente Gustavo Petro dedicó una parte sustancial de su alocución en la Universidad del Cauca a este conflicto. El mandatario calificó la operación “Furia Épica” como una violación a la soberanía de las naciones y advirtió que el asesinato de líderes de este calibre empuja a la humanidad a un “abismo nuclear del cual nadie saldrá ileso”. Petro hizo un llamado a las Naciones Unidas para un cese al fuego inmediato, posicionando a Colombia como un mediador por la paz en el Sur Global.
Sin embargo, más allá de la retórica política, el impacto es económico y local. El cierre de rutas comerciales en el Estrecho de Ormuz ha disparado el precio internacional del crudo por encima de los 120 dólares por barril. En el pais esto se podrá traducir en una alerta inmediata por parte de los gremios transportadores y podría derivar en un alza de la canasta básica familiar.
Perspectiva de Seguridad
Mientras el mundo observa la respuesta de las milicias aliadas de Irán (el llamado “Eje de la Resistencia”), el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha advertido que cualquier intento de represalia será respondido con una fuerza “diez veces superior”. En este clima de tensión máxima, marzo de 2026 queda registrado como la fecha en que la geopolítica del siglo XXI cambió para siempre, dejando a Irán en una encrucijada entre la reforma democrática o el colapso total bajo una nueva dictadura militar.




