En un giro estratégico dentro de la política de seguridad nacional, el presidente Gustavo Petro impartió una orden perentoria a la Fuerza Pública: establecer un control absoluto sobre la frontera sur del país para impedir la entrada de precursores químicos destinados a la fabricación de fentanilo.

La instrucción fue emitida durante la inauguración de un moderno radar 3D en el aeropuerto internacional ‘Alfredo Vásquez Cobo’ de Leticia. Desde el corazón de la Amazonía, el jefe de Estado advirtió que la dinámica del narcotráfico ha mutado, convirtiendo los puertos del Pacífico suramericano en puntos de entrada de sustancias sintéticas letales.
Una nueva amenaza: del sur hacia el norte
El mandatario explicó que, si bien históricamente la cocaína fluye desde Colombia hacia los puertos ecuatorianos para su exportación, ahora se registra un flujo inverso de alta peligrosidad. “De Ecuador hacia Colombia puede subir una sustancia que se llama insumos para hacer fentanilo”, precisó el presidente, señalando que esta droga representa una amenaza mortal de alcance global.
Petro fue enfático al diferenciar los métodos de transporte de estas sustancias frente al tráfico tradicional de alcaloides. Advirtió que estos precursores no se desplazan en lanchas rápidas, sino ocultos en contenedores de buques mercantes que llegan a los grandes puertos del continente.
“Es una orden para toda la fuerza: detener cualquier entrada de insumos de fentanilo a Colombia con rumbo a donde sea”, sentenció el mandatario, dirigiéndose específicamente a la Armada Nacional para que refuerce la vigilancia en terminales marítimas como Buenaventura y Tumaco, así como en los pasos terrestres fronterizos.
La eficacia y el “efecto globo”
Durante su intervención, el presidente analizó el incremento de la violencia en el vecino país, la cual —según sus cifras— ya duplica a la de Colombia. Atribuyó este fenómeno a la eficacia de las operaciones nacionales, argumentando que si las estructuras mafiosas se desplazan hacia el exterior es porque el Estado colombiano ha logrado reducir su margen de maniobra en territorio propio.
“La demostración de que somos eficaces es que la mafia se está yendo para otros países”, subrayó, aunque lamentó que esto haya derivado en un aumento de la inseguridad para el pueblo ecuatoriano. Ante las críticas que responsabilizan a su administración por la situación en la frontera, el mandatario cuestionó la falta de control bilateral en las zonas selváticas donde, a su juicio, ni los dos ejércitos juntos han logrado una contención total.

Hacia un “esfuerzo amazónico conjunto”
Más allá de la vigilancia militar, el presidente Petro abogó por una diplomacia de seguridad más profunda. Hizo un llamado a los países de la cuenca amazónica para integrar sus capacidades de inteligencia, sus ejércitos y sus agencias aeronáuticas.
“No nos interesa que el narco se vaya para otros países, sino que se destruya allá y acá”, puntualizó. Para el jefe de Estado, la lucha contra el fentanilo no es solo una cuestión de soberanía, sino una responsabilidad ética frente a una droga que “ojalá nunca sea para Colombia”, pero que está devastando poblaciones en otras latitudes del mundo.
Con la instalación de los nuevos radares 3D y esta directriz operativa, el Gobierno busca que Colombia sea “libre completamente por todos sus puntos cardinales” de cualquier vínculo con la producción de drogas sintéticas, consolidando un muro tecnológico y humano contra el crimen transnacional.




