sábado, enero 17, 2026
No menu items!
spot_img
InicioOPINIÓNDonaldo MendozaSobre la mente humana

Sobre la mente humana

Donaldo Mendoza

De esa pandora de sorpresas que es Biblioteca Básica Salvat, separé para leer el volumen 24: «La mente humana», 1970; un ensayo de 179 páginas escrito por el psicólogo español José Luis Pinillos (1919-2013). El tiempo suele mantener como nuevas ciertas obras, como en este caso; todo lo contenido en este libro emana actualidad, y justifica este ejercicio. Con un valor que Gabo ponía como condición y propósito de un buen escrito: que enseñe algo a los lectores.

José Luis Pinillos encuentra una justificación para su ensayo en El origen de las especies, de Charles Darwin. En efecto, en el largo y complejo proceso evolutivo de nuestra especie, tasado en millones de años, las modificaciones no cesan, y “la evolución del cerebro humano todavía no se ha detenido”. En esos lejanos estadios de la vida humana, Pinillos halla razones para cortar de tajo eso que hoy es necedad defender: la superioridad de una raza sobre otra. Aparte de que el mismo concepto de ‘raza’ ha perdido fundamento. Se sustenta incluso en esta ley: “Todas las especies tienden a desarrollarse, hasta el punto en que lo permitan los recursos de sus correspondientes hábitats”.

Ese desarrollo, claro, estará mediado por un factor nuevo que se va a llamar «cultura»: “el modo de vivir que el individuo adquiere y transmite en el transcurso de la historia, al comportarse como un ser dotado de razón”. La presencia o limitación de recursos en el ambiente será lo que determine “la acumulación y transmisión de conocimientos”, que Pinillos metaforiza en los versos de Antonio Machado: Caminante, son tus huellas/ el camino, y nada más;/ caminante, no hay camino,/ se hace camino al andar…/. En la fortaleza o fragilidad cultural se incuban las semejanzas o diferencias entre los conglomerados sociales. En consecuencia, “el problema de la evolución de la mente humana es inseparable de la evolución de la cultura”. Se puede adelantar una conclusión, para poner la ‘raza’ a decir una cosa opuesta a la que antes le endilgaban: “En condiciones semejantes, los rendimientos intelectuales de todas las razas son asimismo semejantes”.

Respecto a la mente, hay también relaciones, semejanzas y diferencias que es menester precisar. Comencemos por el cerebro, el órgano material básico donde tienen origen “las formas superiores de comportamiento”. El comportamiento es todo aquello que hacemos “para cuidar, mantener y desarrollar nuestra vida”. No olvidemos que el cerebro fue inspiración para el diseño del procesador del computador, que ejecuta instrucciones para las distintas funciones del sistema operativo. Asimismo, el cerebro se apropia e interpreta “la energía exterior” que el sujeto necesita para el cuidado y desarrollo de su vida.

Y de la mano del comportamiento llegamos a la conciencia (‘vida mental’), experiencia interior, y a la conducta. Ambas dimensiones, conciencia y conducta, son aspectos esenciales de nuestro comportamiento. Vale decir que la ciencia y la filosofía tienen miradas algo distantes respecto a la conciencia. La ciencia (la psicología en particular) nos dirá que conciencia “es darse cuenta no solo de las cosas, sino de sí mismo; en tanto que la fenomenología (Edmund Husserl) dice que la propiedad esencial de la conciencia “es la de estar siempre referida a algo, la de ser «conciencia de» … En este punto el tejido se vuelve fino, y se amplía el ángulo.

Artículo anterior
Artículo siguiente
ARTICULOS RELACIONADOS

NOTICIAS RECIENTES

spot_img