El periodismo colombiano ha perdido a uno de sus arquitectos fundamentales. Este miércoles 14 de enero de 2026, a la edad de 91 años, falleció en la ciudad de Santa Marta el legendario periodista Alfonso Castellanos.

Por Antonio María Alarcón Reyna
A través de un emotivo mensaje en su cuenta de X, Juan Jacobo despidió a su padre resaltando su papel como transformador de la industria: “Mi padre, Alfonso Castellanos, uno de los periodistas más importantes de este país y uno de los hombres que transformó la radio, la televisión y la prensa en Colombia, murió esta tarde… ¡Hasta siempre, viejo amado!”.
Alfonso Castellanos nació el 24 de diciembre de 1934 en Málaga, Santander, pero fue en Bogotá donde su carrera despegó y se consolidó. Su estilo, caracterizado por una sobriedad impecable y un inconfundible corbatín —que se convirtió en su sello visual distintivo—, marcó una época de oro en la que la información se entregaba con elegancia y profundidad.
La noticia, que ha generado una ola de consternación en los medios de comunicación, fue confirmada por su hijo, el también reconocido periodista Juan Jacobo Castellanos.
Sus primeros pasos los dio en la prensa escrita de línea liberal, una experiencia que cimentó su ética profesional. A lo largo de cinco décadas, dejó su impronta en las redacciones de diarios de gran relevancia nacional como ‘El Siglo’ y ‘El Tiempo’. Sin embargo, su capacidad analítica no se limitó al papel; Castellanos también incursionó en la vida pública, sirviendo como secretario de Información y Prensa en la Casa de Nariño durante el mandato de Alfonso López Michelsen, demostrando su versatilidad para manejar la comunicación de Estado con la misma destreza que la reportería.
La revolución de la radio cultural: “yo sé quién sabe…”
Si hay un hito que define el genio creativo de Castellanos fue la creación de ‘Yo sé quién sabe lo que usted no sabe’. Este programa radial rompió los esquemas tradicionales de la época al proponer un formato pedagógico y participativo.
El espacio no se limitaba a transmitir noticias; se convirtió en una verdadera enciclopedia al aire. Castellanos conectaba las inquietudes de la audiencia con especialistas en diversas áreas del conocimiento. Fue un pionero de la radio cultural y de servicio, demostrando que los medios masivos podían ser herramientas poderosas para la educación no formal.
Junto a este éxito, programas televisivos como ‘Mundo al vuelo’ reforzaron su imagen como un narrador de realidades globales, llevando el conocimiento sobre otros países y culturas a los hogares colombianos en una época donde el acceso a la información internacional era limitado.
El hombre que narró la llegada a la Luna
Uno de los momentos más recordados de la historia de los medios en Colombia fue la transmisión de 11 horas continuas que Castellanos lideró en 1969 con motivo del alunizaje del Apolo 11. En una proeza técnica e informativa, Alfonso Castellanos mantuvo al país conectado con el hito espacial, combinando el rigor científico con un lenguaje accesible que permitía a cada colombiano sentirse parte del evento histórico.
Esa transmisión no solo puso a prueba su resistencia física, sino que consolidó su reputación como un periodista capaz de manejar la “gran noticia” con serenidad y precisión, convirtiéndose en el director de más de diez noticieros a lo largo de su carrera.

Un legado ético para las nuevas generaciones
La partida de Alfonso Castellanos no es solo el fin de una vida biográfica, sino el cierre de un capítulo fundamental en la historia del periodismo ético. En un entorno mediático actual, a menudo marcado por la inmediatez superficial, el ejemplo de Castellanos destaca por:
La Pedagogía: Su insistencia en que el periodista debe ser un maestro que ayude a entender la realidad.
La Ética: Un compromiso inquebrantable con la veracidad y el respeto por el público.
La Innovación: El valor de crear formatos nuevos que respeten la inteligencia del oyente y el televidente.
Sus colegas y discípulos lo recuerdan como un hombre de sabiduría vasta y una claridad excepcional para abordar temas complejos. Su voz, que educó y guió a Colombia durante más de medio siglo, se apaga físicamente, pero su metodología y sus programas pioneros quedan como material de estudio obligatorio para quienes aspiran a ejercer el oficio de informar.
Alfonso Castellanos murió donde quizás muchos sueñan con pasar sus últimos días: frente al mar de Santa Marta, rodeado del respeto de una nación que aprendió a ver el mundo a través de sus ojos y a escuchar la verdad a través de su voz.




