domingo, noviembre 30, 2025
No menu items!
spot_img
InicioESPECIALESLa historia de “La Venus del lodo”, una de las imágenes de...

La historia de “La Venus del lodo”, una de las imágenes de Armero que nadie olvida

Felipe Caicedo y Édgar Hernández captaron el momento en que Luz Buenaventura era rescatada del lodo, un símbolo de la belleza en medio de la tragedia de hace 40 años

La “Venus del lodo”, una de las imágenes de Armero que nadie olvida / Foto Felipe Caicedo, Colprensa

Por: Jorge González – Las 2 Orillas

Debían ser las diez de la mañana del jueves 14 de noviembre de 1985, cuando Felipe Caicedo y Edgar Hernández, dos de los primeros periodistas en llegar a la zona devastada la noche anterior por la erupción del Volcán del Ruiz, vieron salir de entre las ruinas y el fango a una joven cuya intimidad estaba protegida solo por el barro se adhería a su cuerpo esbelto.

Caicedo, novel reportero gráfico, hijo de Carlos Caicedo -maestro de la fotografía- enfocó su cámara y fotografió a la muchacha mientras un par de voluntarias la ayudaban a caminar entre el último trecho de fango que la sacaría a un fragmento de carretera todavía asfaltada. Hernández no puso saber su nombre porque la muchacha estaba en shock y entonces él se alejó de ella por respeto.

Caicedo y Hernández, enviados de la agencia de noticias Colprensa remitieron ese mismo día su material periodístico en una avioneta que debía regresar a Bogotá para recoger ayuda humanitaria para las víctimas de una tragedia que acababa de borrar del mapa al municipio tolimense de Armero. Cuando el laboratorista reveló los rollos e hizo los “contactos”, como se llamaba antes de la existencia de la fotografía digital a una hoja que mostraba sintetizadas las imágenes captadas por el reportero gráfico.

Con la hoja sobre su escritorio el jefe de redacción de Colprensa, Óscar Domínguez Giraldo, no tardó el descubrir la imagen que mostraba a la joven cubierta de barro y ordenó ampliarla. La escogió de inmediato como la fotografía más importante que debía ser enviada a todos los periódicos abonados a los servicios de la agencia. Las primeras páginas estaban aseguradas. Había que sugerir el título para la imagen y a Domínguez se le ocurrió el que haría inmortal la imagen. “La Venus del lodo”.

Luz Buenaventura, hoy / fotos internet

Otra de las imágenes que quedó en la memoria de los colombianos y se convirtió en símbolos de la tragedia fue la de la niña Omaira Sánchez atrapada luchando por la vida

El impacto de una imagen así, que resumía en amplia medida los alcances de la tragedia natural más grande vivida por el país en toda su historia, solo fue atenuado por el de otra fotografía que ese mismo día publicaba el diario El Tiempo, la de la niña Omaira muriendo atrapada entre los escombros mientras los socorristas luchaban por rescatarla. Las dos imágenes se disputarían los principales premios de su época.

Transcurrieron 25 años para que alguien conociera la identidad de la Venus del Lodo, la muchacha que acababa de cumplir 16 años cuando la tragedia se abatió sobre su pueblo. Reporteros del periódico El Nuevo Día de Ibagué la descubrieron en un entorno de vida monacal al que llevaría una vida entregada a su fe católica y a la educación. Hay quienes creen que su nombre no podría simbolizar mejor su experiencia: Luz Ensueño Buenaventura. Advierten en él una síntesis de esperanza.

Treinta y dos años después de haber logrado salir con vida Luz Enseño Buenaventura relató lo que para ella fue un milagro. Luz Ensueño supo que ella era la protagonista de una imagen publicada en cientos de medios del mundo entero cuando un familiar suyo le mostró la edición impresa del diario El Colombiano, que desplegaba su figura e imaginaba su historia entre las 20.000 víctimas de la tragedia.

Armero fue declarado Campo Santo y el Papa Juan Pablo II lo visitó en 1986 / foto internet

Durante uno de sus dos únicos encuentros que ha tenido desde entonces con periodistas, Buenaventura ha recordado que el día de la tragedia, en horas de la tarde, un hermano suyo que trabajaba para la cadena radial RCN llegó corriendo a su casa en Armero y gritó: “¡Vamos ya en el carro porque Armero se va a acabar!”. ¿Fue una de las pocas personas advertidas a tiempo? Es posible que así haya sido.

Hay quienes creen que su nombre no podría simbolizar mejor su experiencia: Luz Ensueño Buenaventura. Advierten en él una síntesis de esperanza

Sus recuerdos luego se dispersan entre una fangosa neblina y la siguiente imagen clara que tuvo después de la tragedia se refiere al momento en que logró salir de entre un mar de fango para recibir la ayuda que le dispensaron los voluntarios.

Su experiencia hizo que su fe se arraigara. Antes de darle el rumbo que cobraría su vida, logró su admisión en con convento, hizo votos al lado de otras jóvenes novicias y vistió el hábito de monja. Cuando volvió a vestir de civil se entregó a la educación, comenzando en un colegio del sector de Suba, en Bogotá.

Testimonio del fotógrafo Andrés Felipe Caicedo
Felipe Caicedo / foto internet

Siempre quiso conocer a Felipe Caicedo, el fotógrafo. Y también él a ella. Su encuentro lo hicieron posible, en octubre de 2025, los sacerdotes de un centro de educación en Bogotá que habilitaron un auditorio para la ocasión.

El fotógrafo Felipe Caicedo quien tiene ahora la agencia Vizzorimage revivió la experiencia que le marcó la vida. Edgar Hernández, el periodista que más tarde sería editor de la Agencia de Noticias EFE en México y en Ecuador y quien fue compañero de Felipe en la dura travesía periodística por entre las ruinas de Armero, recuerda que las únicas pausas que Caicedo hizo su faena le sirvieron para desahogarse en llanto. Lo que veían superaría siempre, entre el dolor y el drama, a cualquier otra cobertura que les deparara su oficio.

Felipe Caicedo volvió a llorar cuando se fundió en un abrazo con Luz Ensueño, el día se su encuentro. Hasta entonces los unía el vínculo de la foto. De alguna manera, esa imagen preservará sus vidas para la posteridad.

Omaira Sánchez / foto internet
ARTICULOS RELACIONADOS

NOTICIAS RECIENTES

spot_img