sábado, abril 5, 2025
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InicioOPINIÓNJEAN PAUL LEITONAdolescencia, una conversación necesaria

Adolescencia, una conversación necesaria

En tiempos donde estamos tan bombardeados por la política, salir de esa zona de tensión para leer sobre otros temas es, no solo aliviador, sino necesario.

Netflix saca hace poco una miniserie de 4 capítulos que sigue el caso de Jamie, un niño de 13 años que es acusado de homicidio de otra menor que asistía a su escuela. Adolescencia es una serie que atrapa desde el primer episodio al ser una producción magistral, desde el manejo de cada episodio en un increíble plano secuencia en sus 4 capítulos que nos dejan en una tensión constante; esto sin dejar atrás las grandes actuaciones, la fotografía, los giros en la trama y, por su puesto, su increíble historia.

Es precisamente sobre esta historia y su final tan emotivo que parece indispensable reflexionar ya que pone sobre la discusión el papel que estamos asumiendo como padres, como sociedad y, en general, como entornos protectores de las niñas, niños y adolescentes.

Sin el ánimo de convertir este escrito en un spoiler, mencionaré ligeramente algunos aspectos relevantes de la miniserie que son importantes para la reflexión. En primera medida, hay que hablar de los cambios tan drásticos que se dan con las nuevas generaciones y los daños colaterales que surgen por el uso descontrolado de las redes sociales, un nuevo contexto social que puede llegar a convertirse en una presión silenciosa que desencadena acciones perjudiciales para los niños, niñas y adolescentes; como la que se muestra en esta historia.

Así mismo, se destaca el desafío tan grande de lograr una crianza responsable, amorosa y libre de violencias como estaba y continúa estando tan normalizado en algunas familias, tal y como lo reflejan algunas cifras actuales sobre violencia intrafamiliar. Esto nos lleva a realizar varios cuestionamientos, como, por ejemplo: ¿estamos preparados para asumir nuevas formas de crianza ante un cambio generacional tan marcado y distante? ¿Qué podemos hacer para prevenir el impacto o condicionamiento de la sociedad y cibernético en la crianza? y, especialmente, ¿Cómo abordar esa crianza cuando existe tanto tabú sobre la salud mental y sus efectos? Estas preguntas no solo invitan a la reflexión, sino que nos exigen un compromiso colectivo para construir entornos más saludables y seguros para las nuevas generaciones.

Finalmente, no puedo pasar desapercibida la referencia sobre el machismo como legado, el cual se encuentra interiorizado en la mayor parte de la sociedad que impulsa una cultura masculina dominante y que influye directamente sobre las cifras de violencias de genero por parte de hombres que se niegan a comprender y reconocer sus acciones justificando siempre una respuesta violenta.

Queda mucho por discutir, reflexionar y aprender. En ese sentido, un primer paso es aprovechar este contenido que nos dan estas plataformas para resaltarlo, dado que esta serie abre los ojos de muchas familias y pone en consideración los riesgos de convertirnos en la suma de muchos fracasos de los modelos educativos, sociales y familiares.

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