¿Aviones o medicinas?

Por: Alejandro Zúñiga Bolívar, El Liberal.

La reciente decisión del gobierno colombiano de adquirir una flota de aviones de combate Saab 39 Gripen a Suecia debería generar el más intenso de los debates en el país. Mientras el presidente Gustavo Petro argumenta que esta compra es esencial para modernizar la Fuerza Aérea y reemplazar los obsoletos Kfir de fabricación israelí, la realidad nacional presenta una paradoja inquietante: el sistema de salud atraviesa una crisis sin precedentes, marcada por la desfinanciación y el colapso de servicios esenciales.

La Corte Constitucional ha llamado la atención sobre la grave situación financiera del sistema de salud, ordenando al Gobierno adelantar cálculos técnicos que aseguren recursos suficientes para la atención de los colombianos. Sin embargo, en lugar de priorizar la asignación de fondos para garantizar el derecho fundamental a la salud, se destinan recursos significativos a la compra de armamento.

Esta crisis ha tenido consecuencias devastadoras para millones de colombianos. La escasez de medicamentos es una realidad palpable; pacientes con enfermedades crónicas enfrentan demoras en la entrega de sus tratamientos, lo que agrava su estado de salud y genera incertidumbre en sus familias. Además, las largas filas en dispensarios y la suspensión de servicios en clínicas y hospitales reflejan un sistema al borde del colapso. Un ejemplo claro es el cierre temporal del servicio de urgencias de la Clínica Ciudad Roma en Bogotá, debido a deudas millonarias que hacen inviable su operación.

La Superintendencia Nacional de Salud ha prorrogado por un año la intervención de la EPS Sanitas, una de las más grandes del país y, lejos de haber aportado a la solución de las causas que justificaron su intervención, se han profundizado los problemas operativos y las quejas de los usuarios.

En este contexto, la decisión de invertir en aviones de combate resulta cuestionable. Si bien la modernización de las fuerzas armadas es importante, es legítimo preguntarse si este es el momento adecuado para realizar una inversión de tal magnitud, especialmente cuando el país enfrenta desafíos internos que requieren atención inmediata y recursos considerables. Y, sobre todo, cuando los bombardeos a los grupos armados que tienen azotado el Departamento, ni siquiera es una medida que se contemple en el panorama. ¿Para qué entonces esos aviones si ni siquiera en lo operativo se van a usar?

El presidente Petro ha señalado que el acuerdo de compra de los aviones incluye inversiones sociales, como la instalación de una fábrica de paneles solares en Córdoba, el suministro de agua potable en La Guajira y la modernización del hospital San Juan de Dios en Bogotá. Sin embargo, estas iniciativas, aunque loables, no compensan la necesidad urgente de fortalecer el sistema de salud en su conjunto.

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