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Reposo emocional nuevo concepto en salud integral

LENNY Z. PITO BONILLA – @CreaciónpsicologíaXXI

En medio de nuestra agitada vida cotidiana, avanzando a toda prisa, bajo toneladas de permanente presión personal, familiar, laboral o social y enganchados con innumerables responsabilidades, atender la salud bajo una nueva consciencia es prioritario y, en ello, el bienestar emocional es neurálgico. Un nuevo concepto que conecta con el reposo emocional; poderosa capacidad que tiene el ser humano, para desconectarse de aquellas múltiples demandas psicológicas que sobrecargan su mente y lo agotan.

El reposo físico, se alcanza a través del sueño o con relajación corporal, mientras que el emocional, se logra con la liberación de las tensiones mentales que nos impactan día a día, para dar respiro a la poderosa mente y al amoroso corazón.

A expensas de la salud mental, estamos inmersos en una sociedad que sobrevalora la productividad, el rendimiento, los likes, los seguidores, la competencia, etcétera. Sobreexponiéndonos a estímulos internos muy intensos como la preocupación, la depresión, el dolor, el miedo, la ineficiencia en la gestión emocional en general y, la disfuncionalidad en las relaciones interpersonales, entre otras muchas condiciones generadoras de desgaste y estrés.

Entendemos y aceptamos bien el concepto de reposo físico, cuando pasamos una crisis de salud corporal, enfermamos, tenemos un sobreesfuerzo o afrontamos una incapacidad y, nos ocupamos de atender las recomendaciones de los especialistas, enfocados en sanar.

Ahora el desafío es comprender el significado del reposo psicológico: Reconectar con el poder interno para recuperar la energía emocional, prevenir el agotamiento, la fatiga, la tensión crónica o cualquier trastorno mental. Desde el autoconocimiento saber cuándo requerimos descanso emocional y no esperar hasta que la situación se agudice o a que un especialista en salud mental lo ordene.

La intención es autorregularnos y prevenir el desequilibrio mental, reconociendo las señales del agotamiento psicológico, que al no ser tan evidentes como las del físico las dejamos pasar. Así que escuchemos a la mente cuando se presenta:

Comprendamos que el cerebro requiere de tiempo, espacio y condiciones para renovarse, como también para liberar tensiones, con el fin de equilibrar todos los aspectos de la vida y, generar paz interna. El reposo emocional requiere de práctica y la adquisición de hábitos saludables, lo que es posible siguiendo efectivas estrategias tales como:

Estar atentos, presentes y ocupados de nosotros mismos es fundamental para reconocer los signos y los síntomas que afectan negativamente la energía emocional. Ocuparse de ello sin esperas innecesarias y actuar a favor del reposo mental, aun en medio de entornos externos colmados de presiones, es lo que marca la diferencia entre el decaimiento, la derrota y la resiliencia. Y todo, contribuye para que convirtamos cada dificultad en lecciones, incrementemos la calidad de vida en todas las áreas, construyamos relaciones interpersonales funcionales y conectemos con la satisfacción, el agradecimiento, la felicidad y el amor.

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