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Popayán conmemoró 42 años del terremoto de 1983 con acto de memoria histórica

Autoridades y comunidad se reunieron para recordar a las víctimas y reflexionar sobre los aprendizajes que dejó el terremoto del 31 de marzo de 1983. El acto incluyó una ceremonia simbólica y el compromiso de seguir fortaleciendo la gestión del riesgo en la ciudad.

Por: Alejandro Zúñiga Bolívar

Este domingo 31 de marzo, la ciudad de Popayán conmemoró 42 años del terremoto que, en 1983, transformó para siempre su historia y su tejido urbano. La jornada, liderada por la Alcaldía Municipal, fue un espacio de memoria, reflexión y llamado a la prevención. El acto conmemorativo se llevó a cabo en el sector de la plazoleta de San Francisco, epicentro simbólico de uno de los desastres naturales más recordados en Colombia durante el siglo XX.

El sismo, de magnitud 5.5 en la escala de Richter, ocurrió a las 8:13 de la mañana del Jueves Santo de 1983 y causó la muerte de más de 300 personas, además de dejar miles de heridos y cuantiosas pérdidas materiales, especialmente en el centro histórico de Popayán, que colapsó en gran parte. Desde entonces, esta fecha se ha convertido en un momento para honrar la memoria de las víctimas, pero también para recordar la importancia de la prevención y la preparación ante eventos naturales.

Durante el acto simbólico de este año, se recordó a las personas que fallecieron y a quienes sufrieron las consecuencias del terremoto. Las autoridades locales, encabezadas por el alcalde Juan Carlos Muñoz Bravo y su equipo de gestión del riesgo, participaron en el evento que incluyó palabras de homenaje, la presentación de material histórico y el encendido de velas en honor a las víctimas.

“Hoy nos convoca el respeto por la vida, la memoria y el compromiso con una ciudad que aprendió, a través del dolor, la importancia de estar preparada. Este no es solo un acto de conmemoración, sino también de responsabilidad institucional con la gestión del riesgo y la protección de la ciudadanía”, expresó uno de los voceros de la Oficina Asesora de Gestión del Riesgo de Desastres del municipio.

En los últimos años, Popayán ha avanzado en el fortalecimiento de su institucionalidad frente al riesgo, mediante planes de emergencia, simulacros, campañas educativas y actualización de normativas de construcción. Sin embargo, las autoridades reconocen que los desafíos persisten, especialmente en zonas de expansión urbana, áreas rurales y comunidades en situación de vulnerabilidad.

La conmemoración de este año también fue una oportunidad para fortalecer la conciencia ciudadana sobre los riesgos sísmicos que persisten en la región. El Cauca, por su ubicación geográfica, es un departamento con actividad tectónica relevante, por lo cual el trabajo preventivo no solo es deseable, sino necesario.

Durante el evento, se destacó la importancia de mantener viva la memoria colectiva como herramienta de aprendizaje. La historia del terremoto de 1983 no solo forma parte del pasado de Popayán, sino que también debe orientar las decisiones presentes y futuras en materia de planificación urbana, educación y respuesta a emergencias.

Varios ciudadanos que vivieron directamente los efectos del sismo asistieron al acto. Algunos compartieron testimonios sobre cómo la tragedia los marcó, pero también sobre la solidaridad y la reconstrucción que se tejió en los días y meses posteriores. Fue, según varios asistentes, una experiencia que dejó dolor, pero también lecciones profundas sobre resiliencia y comunidad.

La Alcaldía de Popayán reiteró su llamado a mantener una actitud activa frente al riesgo. Esto incluye desde conocer las rutas de evacuación y participar en simulacros, hasta revisar la estabilidad estructural de las viviendas. La gestión del riesgo, subrayaron, no es tarea exclusiva de las instituciones, sino un compromiso que involucra a toda la ciudadanía.

Popayán recordó este domingo que los desastres naturales pueden ser imprevisibles, pero que las decisiones, la preparación y la memoria colectiva pueden marcar la diferencia entre la tragedia y la prevención. A 42 años del terremoto que sacudió su historia, la capital caucana sigue apostándole a una cultura de cuidado, prevención y respeto por la vida.

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